Reconozco que es casi una obsesión la que tengo por comprar los ingredientes más raros y sofisticados que pueda encontrar. Tengo prácticamente de todo y de todo tipo de procedencias. Muchas veces compro de forma impulsiva (y compulsiva), simplemente porque no tengo ese artículo y quizás puede que ni lo use, ¡pero necesito tenerlo! Siempre me busco pretextos para justificarme, como que si no tengo ese ingrediente, difícil me será elaborar no se que determinada receta. En fin, que estoy a escasos centímetros de tener un síndrome de Diógenes culinario como la copa de un pino. Tengo aproximadamente 15 tipos diferentes de sal y ahora me ha dado la fiebre con los aceites. Muchos de ellos a pesar de ser comestibles, por problemas de importación vienen catalogados como aceites de masajes. Así que siguiendo la filosofía de este blog, los probaré y os contaré que tal.Este aceite de avellanas lo adquirí recientemente en un supermercado francés, en Champion, y además es un producto blanco del propio establecimiento. No recuerdo exactamente que me costo, pero no resultaba caro, alrededor de 3€. Este aceite es muy usado a nivel cosmético, pero también recomendado para consumir con ensaladas, quesos, aves y pescados. Tiene un aroma espectacular e intenso, que a mi personalmente me evoca a los bombones Ferrero. Puede ser muy interesante para utilizar en pastelería, pero yo soy de sal y vinagre, así que de momento lo usaré en platos salados. Lo podéis adquirir en farmacias. Y aunque os digan que su uso es externo, se puede tomar sin problemas. También tenéis la opción de hacer el aceite de avellanas en casa, con esta receta.
De momento lo único que he hecho con él, ha sido una vinagreta con café y tengo pensada una receta con pollo. Me encantaría que me contaseis que recetas conocéis o se os ocurren con ese aceite.
Vinagreta de café y avellanas
Ingredientes
Aceite de girasol
Aceite de avellanas
1 Cda de Nescafé descafeinado
1 Cda de azúcar
Vinagre de módena
Agua
* Cucharadas pequeñas
Preparación
Poner en un bol la cucharada de café y la de azúcar. Añadir 4 o 5 cucharadas de vinagre de módena y 2 o 3 de agua. Revolver hasta disolver perfectamente el café y el azúcar. Añadir los aceites, en una proporción de 3 partes de girasol por una de avellana (ya que es un aceite muy penetrante, lo rebajamos). Revolver bien la mezcla y dejar reposar unas horas.
Lo usé para aliñar unas láminas de salmón marinado y dio muy buen resultado. Los aromas van apareciendo en la boca y escalando por la nariz de uno en uno, de manera que se puede notar primero el café, la avellana y el vinagre después. A esta misma vinagreta se le puede cambiar el aceite de avellanas por agua de azahar, no tiene nada que ver, pero el resultado es espectacular.










La olla suiza










