jueves, diciembre 13, 2007

Montando el Belén en Nápoles

Aprovechando el puente de diciembre, decidimos hacernos un viaje de cinco días por Nápoles y alrededores. Una zona con un gran atractivo gastronómico, donde se pueden degustar las mejores pizzas de Italia, además de recetas tradicionales de pasta, suculentos postres como la sfogliatella y el recurrente licor limoncello. De todo eso hablaré en otro post, porque ahora me gustaría centrarme en la faceta cultural y en la identidad de las gentes de la Campania.
Dos son los temas de los que más te previenen cuando vas a visitar Nápoles, una es el caótico tráfico de la ciudad y otra es lo peligroso de transitar por ciertas zonas, por el riesgo de robo. Sobre la circulación cualquier cosa que te imagines se queda corta, los coches circulan sin cumplir ningún tipo de norma, se saltan semáforos, conducen en dirección prohibida, crean nuevos carriles a su antojo y sobre todo, pitan incesantemente todo el tiempo y por cualquier motivo. Además las motos, que se cuentan por miles, circulan por la acera a toda velocidad, haciendo que como peatón no te sientas seguro en ninguna parte.

Sobre la delincuencia, mi opinión es que se exagera mucho en cuanto a lo peligrosa que es esta ciudad. No vimos ningún robo, ni nos sentimos amenazados en ningún momento, por supuesto con tanta advertencia previa como nos habían hecho, nuestra actitud era bastante precavida. Si que se ven algunos supuestos “malandrinis”, pero Barcelona, por ejemplo, es una ciudad bastante más peligrosa en cuestión de robo a turistas, así que recomiendo a quien quiera viajar a Nápoles que lo haga sin prejuicios, pero con sentido común.

Un rasgo llamativo de los napolitanos es lo secos que son de carácter, incluso muchas veces llegando a resultar bordes, aunque claro está, siempre te encuentras con alguna persona agradable y amable. El temperamento cambia en ciudades como Sorrento y Capri, donde el turismo les hace ser un poco más simpáticos. Totalmente exagerada, es la forma que tienen que mirar los hombres a las mujeres, llegando a ser “violaciones oculares” en toda regla. Sirva como ejemplo lo que nos pasó en un restaurante mientras el camarero nos tomaba nota; una chica un tanto llamativa volvía de los servicios, cruzando el local y el camarero que nos atendía, se olvidó completamente de nosotros, para caminar detrás de la chica hasta su mesa, mientras los ojos se le salían literalmente de las orbitas.




Por lo demás la ciudad esplendorosa en tiempos, está bastante dejada y actualmente se podría decir que vive de las rentas de lo que fue en otra época. Imprescindible la visita al Museo Arqueológico Nacional de Nápoles, donde se exponen todas las obras recuperadas de la ciudad de Pompeya, además de impresionantes muestras artísticas de romanos, griegos y egipcios, y una pequeña muestra de arte contemporáneo. La ciudad esta cuajada de extraordinarias iglesias, que muestran sus imponentes fachadas entre las callejuelas del centro histórico, pero la más majestuosa sin duda es la Catedral de San Genaro, por el que los napolitanos sienten verdadera devoción. En estas fechas prenavideñas, las calles del casco antiguo se abarrotan de puestos con belenes, de figuras con un realismo que provocan perplejidad. Llama mucho a atención la importancia de la gastronomía en estos pesebres, donde se reproducen a la perfección quesos, embutidos, pescados y verduras. Entre Polichinelas y máscaras, hay un souvenir típicamente napolitano, los cornos portafortuna, que con forma de pepperonccinos (pimientos pequeños), simbolizan la vida y previenen de las malas influencias.
La visita a Pompeya es todo un ejercicio práctico de imaginación para reproducir mentalmente lo fastuosa que fue esta ciudad, desaparecida bajo las cenizas del Vesubio. Es recomendable alquilar una audioguía para poder disfrutar en condiciones de las ruinas y entender mejor como funcionaba la ciudad. En una de las zonas mejor conservadas, se puede ver una panadería que mantiene intactos los molinos de grano y el horno donde se preparaban hasta diez tipos diferentes de pan. En el que era el mercado de carne de la ciudad, se pueden ver las momias petrificadas de dos pompeyanos que te hacen tomar contacto con la crueldad que supuso la violenta erupción del Vesubio. Son muy numerosas las tabernas, donde habitualmente comían los habitantes más humildes que no tenían cocinas en sus hogares y que todavía conservan perfectamente las tinajas donde mantenían calientes los alimentos.




Es llamativo como la cultura de la Campania gira en torno a la gastronomía. Al salir de Nápoles hacia la península sorrentina, se pueden ver cientos de miles de naranjos y limoneros que son el fruto con el que se elabora el famoso limoncello, originario de esta zona de Italia. Las calles de Sorrento, solitarias en esta época del año, están llenas de tiendas donde se puede ver insitu la elaboración del licor y degustarlo antes de decidirse a comprar en uno u otro establecimiento. El limón en esta ciudad es un fruto de culto, donde puedes encontrar velas, jabones y caramelos con su forma, sabor y/u olor.
Aunque en esta zona se habla el dialecto napolitano, que dicen guarda similitudes con el español, el acento es menos musical que en otras zonas de Italia, y resulta fácil comunicarse creando tu propia mezcla de italiano y español (como Aznar), para salir del paso.

martes, diciembre 11, 2007

Reyes por un finde

Si quieres sentirte como un rey o reina por un fin de semana, sólo tienes que responder a 3 sencillas preguntas de los productos de Denominación de Origen de Navarra y entrarás en el sorteo semanal de fantásticos fines de semana en Navarra, disfrutando en los Restaurantes del Reyno y los Hoteles Nobles del Reyno... PARA QUE TE SIENTAS COMO UN REY.

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Me encantaría que uno de los parroquianos de este blog se llevase algún premio. Así que, participad y que haya suerte!!

lunes, diciembre 10, 2007

Mi propia charcutería!



Hace años los Playmobil eran mis juguetes favoritos junto con los Tente. Indios, vaqueros, caballería, piratas, policías, bomberos... todos ellos con sus complementos hechos a la perfección.

Lo que nunca hubiese imaginado es que los clicks de ahora tuviesen panadería, cafetería, y una charcutería tan chula como esta; quesos, chorizos, salami, mortadela... en su vitrina. Los pollos girando y asándose en el rustepollos. Jamones y longanizas, colgadas en su expositor... Todo esta reproducido al detalle y me encanta.

Gracias a Capitoni por el regalo ;)