miércoles, febrero 28, 2007

Oiga, que yo he venido a hablar de mi libro!


Después de semanas mordiéndome la lengua, ¡por fin puedo daros la gran noticia! Desde el número trece, soy colaboradora de la revista Escuela de Cocina. Para los que no conocéis la revista, contaros que se trata de una publicación de carácter mensual y dirigida al público profesional del sector y también a los aficionados a la cocina que ya están curtidos en el mundo culinario. En Escuela de Cocina encontrareis interesantes recetas, análisis de productos gastronómicos, reportajes sobre restaurantes y cocineros, noticias de carácter culinario y una interesante sección sobre vinos, entre otros muchos atractivos contenidos. No soy supersticiosa y creo que el 13, es un gran número para comenzar esta nueva andadura periodística.

Tengo que dar las gracias de forma muy especial a María José Castro, Ayte. de Dirección de Escuela de Cocina, por la confianza que ha puesto en mí y por la fantástica oportunidad que me ha ofrecido, espero poder estar a la altura.

Agradecer también su colaboración a Koldo Rodero, que se ha convertido en mi hombre fetiche. Desde que tuvo el detalle de invitarme al Congreso Internacional de Gastronomía de Pamplona, lo que era un simple blog ha ido creciendo hasta tomar una dimensión que no hubiera imaginado ni en mis mejores sueños. Gracias Koldo.

Y como no, muchas gracias a
Philippe Regol, por haber sido mi consejero en esta nueva etapa que comienzo. Creo que no podía haber encontrado a nadie con más experiencia y mejor criterio para asesorarme en como afrontar la tarea de crítica gastronómica.

Por último dedicaros este éxito personal a todos los incondicionales de I+D en mi cocina, por vuestro apoyo, que me ha hecho perseverar y llegar hasta aquí.

domingo, febrero 25, 2007

Más chulos que un ocho

A pesar de que el video es precioso, no tengo más remedio que desactivarlo, por el coñazo que supone que se active de forma automática.

Para poder verlo, pulsar aqui

Todos tenemos motivos para presumir de nuestra tierra, pero he descubierto que los navarros tenemos además la forma de poderlo contar al mundo a través de ReynoGourmet.TV. Se trata de un servicio promocional de Reyno de Navarra, donde se exhiben pequeños clips, en los que se muestra la riqueza de nuestros vinos y productos típicos de esta tierra, como el queso del roncal, las alcachofas de Tudela, los pimientos de Lodosa, los espárragos o la deliciosa ternera. Como valor añadido, nuestros más destacados chefs realizan exquisitas elaboraciones con todos estos productos. Más chulos que un ocho, pues!

Pizza con queso del Roncal, membrillo, frutos secos y aire de miel
Por Alex Múgica

Pintxos creativos en el mercado


Los Mercados de Pamplona continúan realizando iniciativas gastronómicas para promocionar el estilo de compra tradicional y de calidad, que es la principal característica de estos espacios, que han sabido adaptarse a los nuevos gustos y hábitos de compra. Pinchos creativos en la Semana Gastronómica de los mercados de Pamplona, es la tercera edición de unas jornadas que buscan promocionar los tres mercados de la ciudad Ermitagaña, Ensanche y Santo Domingo, organizando en cada uno de ellos y durante una semana completa, clases de elaboración de pintxos a cargo de los cocineros de los bares de tapas más representativos de la vieja Iruña.

Folleto promocional de las jornadas

Desde el día 6 y hasta el 24 de febrero, se han venido realizando demostraciones a los clientes de cómo realizar pintxos a cargo de un total de 15 establecimientos de la ciudad. Los cocineros de cada uno de esos bares, han explicado en vivo y en directo como elaborar estas pequeñas recetas, con productos de temporada que podemos encontrar en cualquiera de estos mercados. Una oportunidad única para aprender trucos y descubrir como se elaboran los pintxos de los que disfrutamos cuando salimos de “potes”.

Los mercados con una actitud muy dinámica, intentan atraer a los clientes jóvenes y a aquellos que disfrutamos con la calidad de los productos, añadiendo a sus múltiples atractivos, actividades de toda índole. Inma Egea, gerente del Mercado de Santo Domingo, es una ingeniosa embajadora de los productos de Navarra y por supuesto, de su mercado. Esta mujer emprendedora sigue una estrategia innovadora, donde busca mediante ambiciosos proyectos involucrar a toda la ciudadanía, para dar vida a un servicio municipal que en breve celebrara su 130 aniversario, pero que gracias a gente como ella, esta viviendo su segunda juventud. Inma fue la maestra de ceremonias de las clases de cocina en el Mercado de Santo Domingo, e invitó a todo el público a participar, animándoles a preguntar y ofreciendo, mediante un sorteo, que algunos afortunados probasen los platos elaborados. Gracias Inma y felicidades por ser tan dinámica y creativa.

Jesús María y Alicia del Bar Gaucho, entregando los pintxos a las ganadorasNumeroso público abarrotaba el mercado para asistir a las clases

viernes, febrero 23, 2007

Tonto es el que hace tonterias

Kentucky Fried Chicken pide al Papa que bendiga su pescado de cara a la Cuaresma

La compañía de comida rápida estadounidense, Kentucky Fried Chicken (KFC), conocida en todo el mundo por sus canastos de pollo frito empanado, ha pedido por carta al Papa Benedicto XVI una bendición para su pescado, oferta con la que la compañía hará frente a las 'pérdidas' de la Cuaresma.
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Fuente: El Mundo.es

jueves, febrero 22, 2007

Doblar servilletas

Si, no voy a negarlo, soy de esas insolidarias con el medio ambiente, que usa cada día servilletas de papel. Sé que es un hábito horrible, que debería sustituir por las tradicionales servilletas de tela que se pueden lavar una y mil veces, pero me cuesta muchísimo. Quizás un buen motivo para ir cambiando de hábitos, es ver las ventajas artísticas que tienen las servilletas de tela; desde presentaciones simples para usar a diario, hasta las más elaboradas para sorprender a tus invitados.
Además las servilletas de papel, no son tan prácticas, ¿o no?
Si os ha enganchado el arte de doblar servilletas, en esta página podéis encontrar muchos más modelos, que bajo sugerentes nombres como, “Cresta de Dragón” o “Mitra de Obispo”, muestran videos de cómo hacer tan ingeniosos dobleces.

Para terminar de redondear este artículo, debemos hablar
de las buenas maneras a la hora de usar las servilletas. En dos ocasiones he vivido experiencias curiosas con las servilletas. En Mugaritz cuando vas al servicio, alguno de los camareros recoge la servilleta de donde la hayas dejado y le hace un doblez desde el centro para dejarla a un lado izquierdo del plato. Sin embargo en Abac van mas allá y te sustituyen la servilleta por una limpia cuado vas al servicio. Intentamos ir varias veces a ver si lo repetían siempre, e incluso especulamos con la posibilidad de que, si nos lavantabamos todos al baño, quizás nos cambiarían hasta el mantel.

martes, febrero 20, 2007

Risotto de algas

Aunque alguno podáis pensar que las algas no son más que comida para tortugas, lo cierto es que forman parte de vuestra alimentación habitual, ya que muchas de ellas constituyen aditivitos, conocidos en bioquímica de los alimentos como el grupo del E-400 al E-408. Entre los que nos encontramos con el E-406, conocido con el nombre de agar. En la industria alimenticia cumplen el papel de gelificantes, espesantes y estabilizantes (términos también asociados a la cocina de autor) y que son vitales para la elaboración de muchos productos; salsas, postres lácteos, mermeladas, conservas vegetales, e incluso como estabilizante para la espuma de la cerveza.

Las algas, con una alta cantidad de carbohidratos, proteínas, vitaminas y especialmente minerales, contienen un 10% más de hierro y calcio, que los productos lácteos, además de haberse comprobado que tienen importantes efectos antibacterianos, antivirales y anticancerígenos. Ciertos tipos de algas, tiene la capacidad de reducir los niveles de colesterol, previenen la hipertensión y la arteriosclerosis y mejora la metabolización de las grasas.

A pesar de que tres cuartas partes del planeta estén cubiertas de agua, desconocemos por completo la huerta marina y los
productos que el mar puede ofrecernos. Suponen una importante alternativa a la verdura terrestre tratada con productos químicos y modificada genéticamente, por eso es interesante introducirlas en nuestra dieta a través de ensaladas y elaboraciones sencillas, como este risotto.
Ingredientes
200 gr. arroz
10 gr. de alga nori (en virutas)
½ cebolla
2
chalotas
Vino blanco o sake
Caldo de verduras
Aceite de oliva (o sésamo)
Parmesano rallado
Semillas de sésamo


Preparación
Picar finamente la cebolla y las chalotas, para después saltearlas en una cazuela con dos o tres cucharadas de aceite. Cuando hayan perdido su firmeza, añadimos el alga nori y dejamos que se fría un poco. Añadimos el arroz y lo dejamos sofreímos ligeramente, sin que tome color. En ese momento incorporamos una copita de vino blanco o media de sake y dejamos que evapore el alcohol. En este punto es conveniente tener el caldo de verduras, lo más caliente posible, para que al añadirlo al arroz, no corte la cocción. El caldo se ira añadiendo poco a poco al arroz, al tiempo que este lo absorbe y mientras que lo removemos constantemente. Para saber cuando tenemos que ir añadiendo caldo, esperamos a que el arroz tenga ese punto meloso que buscamos y volvemos a añadir caldo, repitiendo el proceso, hasta que el arroz este prácticamente en su punto. En ese momento añadimos, parmesano rallado, removemos bien para que quede bien cremoso y apagamos el fuego.

Servir con unas virutas de nori, unos granos de sésamo y unas tiras de parmesano.


"El Risotto no necesita reposo, simplemente se va espesando como la culpa de algunas personas, hasta que está listo para servir."
Mc Lean en Risotto Noir, para Bocadorada

Santé!

viernes, febrero 16, 2007

El lenguaje de los cubiertos

El más puro estilo del lenguaje de los abanicos, he descubierto una ingeniosa forma de expresión a través de la disposición de los cubiertos. Poder transmitir información sin tener que verbalizarlo, es en muchas ocasiones una gran ventaja, siempre y cuando el mensaje sea correctamente interpretado por el receptor. No sé exactamente de donde surge esta curiosa forma de comunicación, que hasta ahora ignoraba por completo. Pero los datos que he encontrado apuntan a que es una moda de más o menos moderna creación en Perú. De hecho la fuente original me llega desde el portal Deperu.com.

Saber como se disponen los cubiertos en la mesa y como estos se usan durante la comida, es la información a la que ahora se suma también, la forma de disponer los cubiertos al terminar, para de forma sutil aportar nuestra opinión sin implicarnos demasiado.

¿CÓMO SE COLOCAN LOS CUBIERTOS AL INICIO?

- El cuchillo se coloca a la derecha del plato, con el filo hacia adentro.
- La cuchara se coloca a la derecha del cuchillo con la concavidad hacia arriba.
- El tenedor se coloca a la izquierda del plato, con las puntas hacia arriba.
- Los cubiertos se colocan a 3 ó 4 cm. de distancia a cada lado del plato.
- Los cubiertos de postre se colocan en la parte superior del plato, y en otras ocasiones solo se ponen en el momento de servir los postres.

¿CÓMO SE USAN LOS CUBIERTOS?

- La utilización es muy sencilla: se empieza utilizando los cubiertos más alejados del plato (de fuera hacia adentro
- Procurar no utilizar los mismos cubiertos durante toda la comida. Cambiarlos, siempre que sea posible, para cada plato.

¿CÓMO SE DEJAN LOS CUBIERTOS AL TERMINAR?

Actualmente muchas personas no saben que cuando se asiste a un restaurante, podemos comunicarnos con servicio de sala a través de los cubiertos. Aquí les tenemos los mensajes más usados mundialmente.

Esta posición muestra al camarero que Usted aún no ha terminado y que sólo está haciendo una pausa, con esto el personal no debería preguntarle si ya acabó.

Esta posición muestra que Usted está esperando el siguiente plato.

Esta posición avisa que Usted ya terminó y el camarero puede retirar los platos.

Esta posición comunica al servicio de sala que Usted ya terminó, pero que no desea comentar si estuvo bien o mal el menú, simplemente "terminó". Esto no es descortesía o mala educación.

De esta forma indica al camarero que Usted ya terminó y que no le gusto el menú, esto tampoco es descortesía o mala educación, simplemente es su opinión sobre la preparación de la comida.

Fuente: Deperu.com
Vía: 7 de Copas

jueves, febrero 15, 2007

¡Por la gloria de mi madre!

El otro día, comiendo en familia, mi madre se descolgó con la siguiente afirmación:

“La comida sabe diferente, según la comas con la mano izquierda o con la derecha”

Yo que pensaba que en casa la de las teorías absurdas era yo sola y resulta que esa afición va a ser hereditaria. Mi madre es una
zurda orgullosa y convencida, a la que en tiempos sometieron a todas las perrerías que se hacían contra los siniestros; desde atarle la mano izquierda a la espalda, hasta darle un buen bofetón, cuando el instinto mas primario le inducía a usar la mano equivocada. Una de las patrocinadoras más importantes de este trato, resultaba ser una monja temerosa de Dios, que veía en los zurdos a los sirvientes del Diablo. ¡Hay que joderse!

El caso es que llevo días haciendo el payaso, comiendo simultáneamente con la mano derecha e izquierda, para comprobar si mi madre es una visionaria o simplemente está como las maracas de Machín. Aunque los estudios demuestran, que en el caso de un diestro, el parte derecha del cerebro es la intuitiva y la izquierda la racional, no he encontrado ninguna información relativa al sabor, excepto que la parte encargada de controlar ese factor es el lóbulo parietal. Pero claro, tenemos dos lóbulos parietales y si cada hemisferio del cerebro controla la parte opuesta del cuerpo, no sé que diferencia puede haber entre introducir el alimento o masticarlo, por un lado u otro, porque además tragamos por la parte central… ¡Arggg! ¡Voy a tener un cortocircuito!

En fin amatxo, dedícate a pintar cuadros y déjate de divagaciones pseudo científicas, que me vas a volver loca.

Aquí tenéis un interesante artículo científico sobre el gusto y el cerebro.

Cuestión de gusto (Por la boca muere el pez)

miércoles, febrero 14, 2007

Bar Lobo (tomía)

El viaje a Lisboa se complemento con unos cuantos días en Barcelona, donde con el bolsillo ya muy maltratado, sólo me concedí una licencia gastronómica. Decidí seguir las recomendaciones de Lila y visité un restaurante de moda el Bar Lobo, donde la gastronomía y el street-art parecían querer darse la mano. Esta claro que últimamente me estoy cubriendo de gloria cada vez que piso un restaurante.

Lo cierto es que la
crítica gastronómica de Lila me pareció tan contundente y positiva, que sumado inquietudes gastronómicas y artísticas, decidimos darle una oportunidad el domingo para comer. De entrada el local es increíble; amplio y bien iluminado, cubre sus paredes con obras de Inocuo, Lolo y Calma, entre otros artistas. Dispone de un amplio comedor, barra de bar y en la parte superior un moderno lounge bar. El arte lo inunda todo y puedes llegar a descubrir obras únicas de arte urbano, incluso en los retretes.
Pero tal y como hubiera supuesto, si no hubiera leído a Lila, el local se queda en una estética efectista que transciende a su comida. La carta esta estudiada para satisfacer las necesidades de todos los que quieran pasarse a regalar su dinero en este local. Hay platos típicos para guiris, como patatas bravas, calamares a la romana o tortilla de patatas. También están los platos para los fashion victims gastronómicos, como yo misma, donde te tientan con elaboraciones como hummus, yakitoris o atún con guacamole. Según decía Lila, algunos de sus platos (jamón ibérico con coca, que como tal no vi en el menú) tenían que provocar un tremendo déficit en los beneficios de la empresa, pero está claro que lo han sabido compensar muy perramente, ofreciendo platos como el Arroz salteado con setas y jengibre, que es un auténtico timo. Poca cantidad de un plato, cuya materia prima es tremendamente barata y que hace que no se justifiquen los 8€ que vale la minúscula ración.

De los platos que veis en las fotos, yo me tomé el atún fresco con guacamole, los yakitoris y el arroz. Normalmente no pido postre. No soy muy laminera y prefiero llenarme con combinaciones saladas. Pero al llegar a los postres tenía tanta hambre, que no me quedó otra que pedir una tarta tibia de chocolate, que apenas me terminó de dejar satisfecha y eso que no soy muy glotona. Mi acompañante disfrutó de un yakisoba correcto y escaso, pero dejó abandonada la cebolla que cubría su hamburguesa. En la mesa de al lado también hicieron lo propio y no me extraña. La cebolla estaba falsamente confitada, su color te decía que se había caramelizado lentamente, pero la textura en boca te confirmaba que mediante algún fondo oscuro habían llegado a lograr el efecto visual del pochado, estando la cebolla apenas cocinada. Aunque la carne estaba excelente, es otro plato que pese a sonar rotundo, te acaba por dejar con hambre, ya que justamente esta guarnecida con una rebanada de pan de molde.
A pesar de que confundimos a un comensal con Dj Hell, lo cierto es que su público es de lo más discreto. Si vas a ver gente guapa, olvídate. Los únicos guapos del local éramos nosotros y por supuesto, no pensamos ir más.

martes, febrero 13, 2007

99 Cent II, Diptych


"99 Cent II, Diptych" es el título de la foto más cara de la historia. Se subasto el pasado 9 de febrero en Sotheby's, Londres, por la friolera de 3.329.053$!!!

La foto muestra las estanterías llenas de productos de un supermercado. La foto pertenece a un fotógrafo alemán llamado Andreas Gursky.

Felicidades Andreas, ¡a ver si invitas a unas cervezas!

Lisboa é um pêso na memória II (Gastronomía)

Antes de comenzar, tengo que admitir que algún fenómeno extraño se ha producido en este viaje, para que no consiguiésemos encontrar la identidad gastronómica de Lisboa. La guerra de guías de viaje que tuvimos entre nosotros (Anaya Vs. Geoplaneta), las miles de sugerencias que teníamos apuntadas, o simplemente un pésimo criterio, nos acabó llevando a la conclusión de que, no es tan barato comer bien y que la cocina lusa no es tan increíble como nos habían contado. Los restaurantes sugeridos por las guías, son lugares mediocres donde vamos a parar todos los turistas y donde nunca veras un autóctono ni por recomendación. Dos ejemplos claros; la Cervejaria Trinidade, donde a pesar de cenar por un precio razonable, nos cominos el balacao más pesado de nuestras vidas a través de dos tradicionales recetas, el Bacalhau à Brás y el Bacalhau as natas. Total muy típica (para los turistas), antigua y elegante por sus azulejos, pero sin nada que emocione y la haga recomendable. El segundo lugar donde peregrinamos los guiris sin criterio es a La Fabrica. En este caso no resulta de ninguna forma económico y si que por lo menos, se puede hacer una reseña a un plato bastante original: morcilla asada con naranja. Una mezcla tremendamente chocante y sabrosa, que requiere únicamente una morcilla no muy especiada, abierta por la mitad y asada al horno, con unas cuantas rodajas de naranja para acompañar.

Uno de nuestros objetivos era no gastarnos mucho en comidas y cenas, primero porque nuestras economías estaban un poco tocadas por la cuesta de enero y segundo porque nos habían vendido la moto de que comer en Lisboa era muy barato. De hecho se puede comer barato, pero lo primero que tienes que hacer es darle una patada a la guía de viajes que tengas, sea de la editorial que sea. Una vez liberados de esos intereses ocultos, dedícate a observar y si hace falta a seguir con discreción a un nativo, que te puede acabar acercando a un buen restaurante. En nuestro caso, al pasar delante de un restaurante, vimos un gran número de soldados de la marina comiendo allí y eso ya nos pareció un buen argumento. ¡Acierto total! Barato, exquisito y eficaz. Por fin pude comerme un buen pescado a la brasa, con todos los sacramentos que acostumbran a ponerle allí, montañas de patata y verdura cocida. Me fascinó la presentación que hacen de la fruta fresca cuando la pides para el postre. Un experto camarero la monda y te la presenta cortada en finas ruedas, listas para llevar a la boca. Tarjeta del Restaurante Adega Dantas
1-2

En los restaurantes de Bairro Alto y Baixa, es muy típico ver una vitrina que da a la calle, donde se exhiben los pescados del local. Esa ha sido otra estocada a mi moral en cuanto a la gastronomía local. He visto pescados que si se les sometiese a la prueba del Carbono-14, se demostraría que tenían edad como para haber aprendido a hablar. Eso ya te hace descartar muchos de los lugares recomendados, porque es una carta de presentación lamentable. Ni qué decir tiene que todos los lugares donde un camarero intente captarte en la calle, son restaurantes caros para turistas, donde te harán alguna jugada extraña, como cargarte un 10% sobre la cuenta, en base a no se sabe que misterioso concepto.
Una sabrosa y barata opción es hacer un picnic callejero. Justo en la salida de metro de Baixa-Chiado y con el mismo nombre, hay una pastelería donde se pueden comprar a 0,80€ pasteles, tanto dulces como salados. Te los puedes comer allí mismo, pero es un local pequeño y la mejor opción es pedirlos para llevar y buscar un bonito rincón para saborearlos. Los pasteles salados tienen todo tipo de rellenos, atún, pollo, carne… aunque también disponen de los típicos bolinhos de bacalhau. En la versión dulce ofrecen desde los famosos pasteles de Belém (bolos de nata), a bolos de arroz, hojaldres con piña y unas exquisitas palmeras rellenas de yema.
Pasteles salados
La identidad colonizadora de Portugal, hace que nos podamos encontrar con cocinas inesperadas, como puede ser el caso del Restaurante Cartuxinha. Ubicado en la calle São Cristóvão, cerca del Castillo de San Jorge, nos ofrecen la gastronomía local, sumada a la de Santo Tome y Príncipe. Un local minúsculo para 26 comensales, donde lo más significativo es la alegría y simpatía de los santotomenses que lo regentan, además de una carta con precios realmente sorprendentes por lo barato y su agradable calidad. Sardinas asadas por 3,75€, churrasco de pollo por el mismo precio y un sorprendente caçao (cazón) alentejano con hojas frescas de mandioca, servido con arroz por tan sólo 5€. Adelino con su perenne sonrisa, te servirá los platos, haciendo que la prisa no importe y las risas de Belinha, la cocinera, harán que sus platos te parezcan infinitamente más sabrosos de lo que ya son. Al salir una increíble tormenta me impidió sacar fotos en condiciones, aunque más o menos se puede ver la fachada y la carta de la Cartuxinha. Teléfonos: 21 886 29 90 – 964 97 29 56.
En la misma calle esta el Restaurante São Cristóvão, con comida típica de Cabo Verde. Además los sábados, entre las escasas y apiñadas mesas del local, puedes encontrarte a un músico africano que con su guitarra, hace sonar melancólicos temas. Si tenéis planes de visitarlo, recomiendo que lo hagáis a una hora temprana, no porque los lisboetas cenen pronto, sino porque la cocinera acostumbra a pillarse unas tremendas borracheras, que acaban con la señora uniéndose al show del guitarrista. Mi visita coincidió más o menos con ese momento y aunque nos ofrecieron mesa, tras 15 min. de espera disfrutando del espectáculo de la cocinera, decidimos que era más sensato dejarlo para otro momento y nos fuimos.

Otra de las decepciones gastronómicas del viaje, fue la visita al Mercado da Ribeira. Fuimos el lunes por la mañana y nos encontramos un mercado desierto, con un 90% de los puestos cerrados. Me parecería comprensible que los puestos de pescado estuvieran cerrados, ¿pero y los demás? Sólo los puestos de la zona de las flores estaban funcionando más o menos con normalidad, el resto nada. Ahí fue cuando comencé a preocuparme seriamente por la alimentación de los lisboetas. El domingo casi la mayoría de los restaurantes estaban cerrados, tanto para comer, como para cenar. Que raro, ¿como harían para celebrar los eventos familiares? ¿O es que en Portugal no se come fuera en ocasiones especiales como lo hacemos aquí? Con ese pensamiento, decidí fijarme en las costumbres culinarias de los portugueses, para llegar a la conclusión que, a diferencia de nosotros, ellos no tienen tanta costumbre de comer fuera como nosotros y que el concepto de restaurante, es algo relativamente novedoso para ellos. Cuando salen a comer, lo hacen en las populares tascas de comida tradicional, pero según mis conclusiones, lo hacen cuando el trabajo les impide acercase a su casa, que creo que es donde realmente disfrutan de su gastronomía.

Además de visitar mercados y restaurantes, uno de mis objetivos era comprar algunos productos culinarios típicos de la zona (omito el cabreo que supone el tenerlos que meter en la maleta, por la mierda de normativa de seguridad aérea que tenemos ahora). Bueno, en cuatro días no encontré apenas ningún supermercado o ultramarinos (excepto los que venden productos para guiris). Sólo vi un Día % en Bairro Alto, al que entré para encontrarme los mismos productos que puedo encontrar en mi ciudad. Ahí ya me saltaron todas las alarmas, ¿pero que come esta gente? En todas las caminatas que nos dimos por Lisboa, que fueron muchas, solo vi una carnicería, ninguna pescadería y apenas unas cuantas tiendas minúsculas de alimentación con productos muy básicos. ¿Y que paso? que acabamos comprado el piri-piri y los quesos en El Corte Inglés. De traca vamos.
Respecto a los vinos, tengo que decir que soy una autentica profana en el tema y que bebo al más puro estilo chica. Lo único que he tomado en estos días ha sido Casal García, un delicioso vinho verde que acompaño todas y cada una de las comidas, a excepción de alguna botella de Gazela (otro vino verde). El hecho de ser una presunta terrorista, me impidió traerme alguna botella a casa y eso si que me dio una saudade tremenda.

viernes, febrero 09, 2007

Javier María & Paula Martínez - Aula de Cocina

El pasado jueves 25 de enero volvimos a reunirnos en el Mercado de Ermitagaña para una nueva sesión del Aula de Cocina. Esta vez seguimos con el grupo de “incipientes restauradores”, con otros dos jóvenes del I.E.S. Ibaialde-Burlada Javier María y Paula Martínez (Compañeros de los ya conocidos Henry Alvarado y Rubén Goñi), que nos ofrecieron dos recetas:

· Sacos rellenos de alcachofas, setas y lechezuelas con salsa de gambas al ajillo.
· Frutas templadas a las tres salsas.

Como ellos mismos indicaron para las recetas utilizaron productos sencillos y de temporada (que se pueden encontrar en cualquier puesto del mercado), el único producto que puede calificarse de “atípico” es la pasta brick que utilizaron para los sacos, pero que cada vez es más conocida y más fácil de conseguir (principalmente en pastelerías y tiendas gourmet).

Acompañaron toda la sesión con sencillas explicaciones regadas de un magnifico sentido del humor (ha sido la clase con más risas y alegrías que he presenciado en estas sesiones), sirva como ejemplo el aviso que dieron sobre las lechezuelas:

Al saltear las lechezuelas hay que tener bastante cuidado porque saltan mucho, vamos que pegan unas ostias que te jodes”.

Para preparar las alcachofas siguieron el método habitual: limpiarlas e introducirlas en un caldo blanco (agua y harina) para evitar que se oxiden y cocción en agua con perejil. Apuntaron que el uso del limón, tan utilizado para esta elaboración durante tanto tiempo, no es muy recomendable por aportar parte de su intenso sabor a las alcachofas. Hoy en día los cocineros prefieren sustituirlo por perejil ya que cumple la misma función (evita que se oxiden y pierdan su color verde), debido a sus propiedades antioxidantes.

Las lechezuelas (glándulas del crecimiento atrofiadas de ovinos adultos), tienen un precio bastante alto, ya que por cada animal, solo hay dos unidades (lo mismo que pasa con las cocochas). Antes de cocinarlas (hervidas o salteadas) hay que retirar las telillas que las recubren.

A las lechezuelas añadieron setas en juliana, que junto a la alcachofa formaba el relleno del saco, que ataron con una tira alargada de blanco de puerro escaldada.

Para la salsa de gambas al ajillo elaboraron un puré de calabaza (para potenciar el color de las gambas) al que añadieron las gambas salteadas con ajo y cayena. Obtuvieron una salsa de un vivo color naranja, con un potente sabor a gambas al ajillo, que dejaba un agradable picorcillo final.

La presentación del plato (como se ve en la siguiente foto) es muy alegre y apetecible. Se combina a la perfección la línea de decoración actual, con un estilo más clásico, presente principalmente en la rosa de calabaza, que tan hábilmente elaboraron a partir de una tira de calabaza escaldada (del tamaño de una monda de naranja) y un poco de fresa para dar color.

Del siguiente plato poco se puede decir, ya que una imagen vale más que mil palabras….

Es el típico plato que cuando lo ves no puedes evitar sentirte como Homer J. Simpson (la mente en el 7º cielo, la boca abierta pronunciando un largo ¡Aaaaaaa! Y un hilillo de baba por la cara).

Para este plato escogieron distintas frutas, y siguieron un criterio muy claro a la hora de prepararlas: una vez pelada y troceada, ¿esta fruta se oxida? Las que no se oxidan están al natural (en la foto no se aprecia, pero cada gajo de naranja fue cuidadosamente pelado, uno a uno, y doy fe de que hace falta bastante maestría para que queden tan bien), el kiwi se mantuvo tal cual, al igual que las fresas.

Pero, ¿y las que se oxidan? Aquí empieza lo mejor: las manzanas, una vez troceadas (con piel y todo, que tenían un color muy majo) se caramelizan en mantequilla y azúcar. Y el plátano fue cortado en rectángulos, que se pasaron por harina y huevo, para freirse y pasarse por azúcar y canela, de hay ese color tan curioso (¿a que os preguntabais que era esa cosa marrón tan rara?

Todo esto se acompaño de tres salsas (más abajo encontrareis la ficha con las recetas) y unos curiosos “pelos de caramelo”, para lo que usaron un artilugio que habían apañado ellos. Como se ve en la foto se trata de un corcho (de los de poner papeles en la pared) con una serie de clavos (los de arriba son para agarrarlo mejor). La idea era sumergir la punta de los clavos en caramelo líquido, para esparcirlo rápidamente sobre una hoja de papel parafinado (de horno) donde debían formar unos hilos finísimos de caramelo, para decorar el plato. Fue una lastima que el caramelo no saliese como ellos esperaban (iban un poco justos de tiempo) y que no consiguiesen los pelos como esperaban, pero la idea me parece magnifica, sobre todo el artilugio (puede ser un tenedor).

Me temo que no puedo decir que tal estaba el plato, ya que alguien de la organización tuvo la feliz idea de sugerir que el público lo probase (y ya se sabe: Bueno, Bonito y Gratis…) el caso es que para cuando pude ver el plato después de sacar la foto… solamente quedaban restos de las salsas, así que imagino que muy malo no estaría.

En esta ocasión se siguió con la iniciativa de la nutricionista, pero que esta vez fue otra. Hizo bastante hincapié en que los protagonistas eran los jóvenes y se limito a hacer una breve (apenas tres minutos de reloj) descripción nutricional de los platos: El saco, sería adecuado para una dieta como plato único por cubrir todas las necesidades (proteínas, fibra, agua, etc.) pero que no sería muy adecuada para gente con problemas de ácido úrico, ya que tanto las lechezuelas como las gambas son ricas en él.

En cuanto al postre… ¿alguien necesita que le recuerde lo que piensa cualquier nutricionista sobre platos con nata o chocolate?

Para acabar va la ficha con las recetas y un sincero agradecimiento al Mercado de Ermitagaña por permitir que en sus instalaciones los jóvenes cocineros puedan mostrarse, enseñar y aprender.


Como alguno ya habrá notado este artículo no ha sido escrito por Garbancita, que no pudo acudir al evento por encontrarse de viaje en Barcelona (si otra vez, hay gente con suerte, con mucha suerte y luego está ella) así que me pidió que le sustituyese, la verdad es que lo he hecho encantado. Aprovecho para felicitar a esta simpática pareja lo bien que lo hicieron (y de paso a Rubén y Henry).








Un abrazo y sed buenos
David el Gnomo

jueves, febrero 08, 2007

Lisboa é um pêso na memória I (Turismo)

Lisboa es un peso en la memoria
Muchas son las cosas me llaman la atención de Lisboa. Una de ellas, la poesía destilada de los mensajes escritos en las paredes, mezclada con otros lemas reivindicativos y a veces surrealistas, que salpica los mas diversos puntos de la ciudad y que, entre otras cosas, ha inspirado el título de este artículo.
Aunque de entrada el nombre del mes de enero (janeiro), haga que suene deliciosa la fecha en que visité Lisboa, lo cierto es que han sido los días más fríos que ha vivido la ciudad desde hace 50 años. Los lisboetas apenas daban crédito cuando en algunos puntos de la ciudad, comenzaban a caer copos de nieve. De todos modos, eso no les animado a usar la calefacción y en la mayoría de los restaurantes tuve que comer con abrigo puesto e incluso en alguno, el que llevaba abrigo, era el propio camarero.
Además la sociedad portuguesa en estas fechas está sumida en la división de un referéndum sobre el aborto, que hace que cada esquina este plagada de carteles, encuestadores e informadores sobre el sim ou não al aborto, que culminará este próximo 11 de febrero.
San Antonio Referendum sobre el aborto en Portugal
Lisboa y las recomendaciones previas que algunos me hicisteis, me han hecho plantearme mi falta de sensibilidad para entender la saudade. Me ha sorprendido que la capital de un país de la UE este sumida en semejante dejadez. E incluso, le encuentro un punto irritante que hayan querido otorgarle una etiqueta melancólica a la ciudad para justificar su decadencia. Me choca ver un metro moderno y con un diseño excelente, que hace que no te sientas en el interior de una mina de carbón, con el abandono que sufren algunos puntos históricos de la ciudad.
Los lisboteas son gente excepcionalmente amable. Siempre están dispuestos a echarte una mano y atentos a lo que hablas, se animan a intervenir en la conversación en un casi perfecto castellano. Además los inmigrantes de las antiguas colonias, aportan a la ciudad un toque realmente colorista que me hizo reflexionar profundamente sobre las diferencias de acogida e integración, que hay entre España y Portugal. Otra deliberación que me tuvo cavilando intensamente, es la escasa herencia que Portugal tiene de sus colonias a niveles cultural y gastronómico. Efectivamente, una falta de sensibilidad de la que también se puede acusar a España, pero que en el país luso se me hace más grave por haber mantenido colonias hasta hace relativamente poco tiempo.

Podría resaltar algunos de los rincones más representativos de la ciudad, pero las guías de viaje y los fantásticos artículos que hay en otros blogs, ya recogen todos esos datos. Pero hay dos rincones que me han llamado poderosamente la atención; uno de ellos es el jardín que rodea la
Fundação Calouste Gulbenkian. Repleto de ornamentación botánica, invita a perderse entre sus plataformas de hormigón, para llevarte a rincones insospechados donde encontrarte una cascada amazónica o una escultura de exaltación al prepucio.
Otro de los secretos de Lisboa es la escuela circense Chapitó, desde donde se puede disfrutar de unas increíbles vistas de la ciudad. Escondido en los alrededores del Castello de São Jorge, tras una minúscula puerta ofrece espectáculo, reposo y avituallamiento. Cuenta con una gran terraza con vistas donde disfrutar de un café y de las bajas temperaturas, que no amilanan en absoluto a los visitantes. Restó es el nombre del restaurante, a través el cual financian muchas de las actividades de la escuela. Con una cocina internacional, totalmente prescindible y cara, te proponen disfrutar de una estampa todavía más espectacular que la de la terraza. En las entrañas del edificio se encuentra el pub Bartó, con un ambiente mucho más bohemio puedes saborear múltiples infusiones o un buen vino caliente con canela al calor de la lumbre. Todo esto con el añadido de poder disfrutar de un buen espectáculo o de poder inscribirte en cualquiera de los cursos y actividades que realizan.
Lisboa es una ciudad que se debate entre la grandeza del colonialismo en decadencia y la modernidad obligada de los tiempos actuales. Ojalá el futuro devuelva el esplendor que ciudad merece, sin necesidad de darle brillo con centros comerciales.
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Lisboa é um pêso na memória II (Gastronomía)