
Que ilusión el otro día al abrir el buzón y encontrar una nota de correos, notificándome que me pasase por la oficina para recoger un paquete remitido por Rafa. Sin tiempo para poder acercarme, le robe un rato a la hora de la comida para pasarme a por el paquete, sino tenía que esperar todo el fin de semana y no creo que hubiera resistido con tanta emoción contenida en el cuerpo. En serio, no exagero, yo soy así de impulsiva.
Entre como un ciclón a correos, cogí el paquete y sin poder abrirlo me fui conduciendo a toda pastilla al trabajo. Una vez allí todavía tarde un rato en poder abrirlo. Encima Rafa lo había precintado a prueba de desastres nucleares. Aunque lo cierto es que tanto envoltorio, le añadió mucha más emoción al paquete.
¡Por fin puedo ver el contenido! Hay que ver que detalles tiene este Rafa. Para agradecerme el haber prologado su libro recopilatorio de recetas, me hizo llegar una lata de sirope de arce de Canadá, de la cosecha de este invierno. Pero el detalle que más me gustó sin duda, fue la carta manuscrita que acompañaba al sirope. Hoy en día es raro recibir una carta escrita a mano y como todo lo artesanal, merece reconocimiento y admiración. Pues no me daría pereza ni nada, ponerme ahora a escribir una carta a boli, sin tachones y con las líneas rectas.
Muchísimas gracias Rafa, todo un detalle por tu parte. El bote de sirope posa con mis muñecos de Pete Fowler, en homenaje a los canadienses más famosos de la televisión Terrance y Phillip.
La lata lleva una interesante receta que llevaré a la práctica, además de otras muchas que están en el blog de Rafa. ¿Alguna sugerencia para el sirope?
