
Ahora ya no me importa tanto que el domingo sólo tenga 23 horas :D
¡¡Libros, libros, libros y más libros!!

El castellano es una lengua rica en expresiones, algunas te permiten expresarte con una chica fina y con estudios, pero tenemos otras explendidas que te llenan la boca (sin risas, por favor) con una gran carga sonora y que te facilitan decir las cosas mucho más claritas. “Cómo que me estoy vendiendo, ¡ni que pollas en vinagre!”. Sin duda, una frase que desahoga mucho más que otras mucho más delicadas e ilustradas, ¿o no?
El caso es que las pollas en vinagre son una realidad. Desde el punto de vista gastronómico, en Yecla (Murcia), una polla en vinagre es en realidad una sardinilla en aceite, acompañada de una guindilla, pero estas no van a ser el objeto de este texto. Hoy hablamos de penes encurtidos, la obra del artista Miguel Ezpania, que los ha fabricado (sí, aunque lo parezca no son colas de difunto), envasado y puesto a la venta. Aunque comerse una polla puede salir un poco caro, porque el bote cuesta 60€.
