
Si hace poco hablaba sobre la reinterpretación de la gastronomía en tiempos de crisis a través de la bristonomía, es obligatorio mencionar a uno de los grandes templos de esta filosofía culinaria en Barcelona, el Restaurante Embat. La relación entre la calidad de los platos y un precio ajustado, marca la diferencia de los bristronómicos, pero en Embat, el valor añadido lo da la excelente calidad técnica y humana de sus responsables. A cargo de los fogones, dos grandes cocineros que provienen de Espai Sucre, Santi Rebes y Fidel Puig. El resultado del camino que ambos han recorrido junto a Jordi Butrón, es una carta exquisitamente trabajada, con unos postres elaborados con mimo, que se desmarcan por completo de la mediocridad industrial de los dulces presentados en los habituales menús de diario.
A cargo del servicio de sala, luciendo siempre una gran sonrisa y una mirada directa y sincera, está Cristina Torras. Desenvuelta, encantadora y eficaz, se encarga de atender las escasas mesas de este pequeño y acogedor restaurante, ofreciendo sus conocimientos sobre vinos, para que el maridaje sea todo un éxito.
En su menú de mediodía, Embat ofrece una selección de cinco entrantes, cinco platos principales y cuatro postres entre los que escoger. La oferta es muy equilibrada a nivel nutricional y las cantidades más que generosas, pero sobre todo, destaca por ser una cocina donde se subliman y conjugan acertadamente los sabores, y los puntos de cocción son de una precisión casi científica.
Platos con ingredientes honestos, a veces incluso humildes, que prescinden de artificios innecesarios, para aportar un placer al paladar cargado de matices. Como la Crema tibia de patata con puerro confitado, buñuelo de bacalao y berberechos, con un puerro dulce y meloso, que descansando sobre un lecho de queso fresco, casi se declara protagonista absoluto del plato.
A cargo del servicio de sala, luciendo siempre una gran sonrisa y una mirada directa y sincera, está Cristina Torras. Desenvuelta, encantadora y eficaz, se encarga de atender las escasas mesas de este pequeño y acogedor restaurante, ofreciendo sus conocimientos sobre vinos, para que el maridaje sea todo un éxito.
En su menú de mediodía, Embat ofrece una selección de cinco entrantes, cinco platos principales y cuatro postres entre los que escoger. La oferta es muy equilibrada a nivel nutricional y las cantidades más que generosas, pero sobre todo, destaca por ser una cocina donde se subliman y conjugan acertadamente los sabores, y los puntos de cocción son de una precisión casi científica.
Platos con ingredientes honestos, a veces incluso humildes, que prescinden de artificios innecesarios, para aportar un placer al paladar cargado de matices. Como la Crema tibia de patata con puerro confitado, buñuelo de bacalao y berberechos, con un puerro dulce y meloso, que descansando sobre un lecho de queso fresco, casi se declara protagonista absoluto del plato.
Otro de los entrantes fue un Salteado de alcachofas y espárragos con gírgolas, calamares y huevo poché. Las verduras y setas, frescas, estaban cocinadas en su punto, crocantes y sabrosas. Los calamares, tiernísimos, estaban presentados con un corte a modo de fetuccini, aportando un toque de sofisticación al plato.
Entre los segundos competimos por ver quien había hecho la mejor elección. Mi acompañante estaba seguro que su Entrecot con milhojas de verdura y pesto de tomate, guarnecido con un milhojas de calabacín, patata y zanahorias, y tomates secos, albaca y piñones, era definitivamente la mejor alternativa.
.jpg)
.jpg)
Aunque mi Arroz de pichón, estoy segura de que era mucho más exquisito. Concentraba en los granos, el profundo sabor de un fondo oscuro elaborado con los huesos del pichón, y la carne tierna, jugosa y en su punto, lucia un delicioso color rosado como resultado de una cocción liviana.
.jpg)
A la hora de los postres, pensamos en pedir el mismo (el de chocolate, como no), pero decidimos que podíamos probar dos de ellos y compartirlos. Por un lado un Pastel de melocotón con queso y tomillo, un bizcocho acompañado de un dulce de melocotón con lascas de queso curado y pequeños cubos de gelatina de tomillo.
El otro postre fue un increíble Bizcocho de chocolate con pera y helado de vainilla, acompañado de unas natillas de chocolate y pera fresca confitada con mantequilla.
La comida, acompañada con un tinto “Juan Gil” del 2005, nos salió por unos 45€ aproximadamente. Un precio realmente competitivo teniendo en cuenta los ingredientes y la técnica con la que estaban elaborados los platos.
Fidel y Santi, siempre atentos, quisieron saber nuestra opinión sobre el menú. Agradecieron que nos percatásemos de que, respecto a visitas anteriores, los platos estaban más elaborados. Teniendo el cuenta que el nivel ya era altísimo, que tengan ese afán de superación en su trabajo, es digno de aplaudir.
En su página www.restaurantembat.es, podéis consultar el menú de mediodía que varía cada semana, además del menú que ofrecen por las noches y el sábado a mediodía.
En su página www.restaurantembat.es, podéis consultar el menú de mediodía que varía cada semana, además del menú que ofrecen por las noches y el sábado a mediodía.
.jpg)
.jpg)













.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)

.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)

.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)

.jpg)