miércoles, octubre 25, 2006

Tribulaciones sobre los Premios Eva

Durante los tres días que ha durando el programa de los Premios Eva, he tenido oportunidad de tener conversaciones más que interesantes con personas (sobre todo mujeres) relacionadas con el mundo de la gastronomía y con el mundo empresarial. El marco ideológico escogido para los premios es muy interesante: las Mujeres de la Gastronomía. El problema es que la idea se ha quedado solamente ahí, en un marco estético. Hablar de las mujeres en la gastronomía, es como hacerlo de otros mundos tan surrealistas como la costura o la peluquería, en el que siendo profesiones puramente femeninas a lo largo de la historia, las figuras representativas de estas artes, son siempre hombres. Me juego un ojo, que si planchar fuese un arte, el mejor artista de la plancha seria varón. En alguno de los discursos se recogió esta reflexión, pero mi decepción ha sido que únicamente se ha quedado ahí. No se han hecho debates ni charlas, para valorar donde reside el problema, ni como solucionarlo. Simplemente se elude el hecho y parece como si fuera un destino que simplemente hay que aceptar.

En otros momentos se ha dicho (y cito textualmente): “Se podría aseverar sin lugar a equivoco que en nuestra Comunidad la cocina es eminentemente femenina; una cocina trazada en muchos casos desde el anonimato de los hogares hasta el servicio y los fogones importantes de los restaurantes mas señeros”. Nos ha jodido mayo con flores!!! Eso es aquí, en Extremadura, en Galicia y en Sebastopol. Las mujeres DE TODO EL MUNDO han realizado “eso” que se prohíbe catalogar como trabajo, desde el inicio de los tiempos; criando a sus hijos, alimentando la familia, manteniendo la economía familiar… Lo siento pero me parece lamentable, querer competir con otras comunidades por que la “nuestra” a las mujeres se les ha ninguneado como en ningún lado.

Nuestras madres, abuelas, bisabuelas, tatarabuelas… han realizado una labor ardua y silenciosa, pero vital para que el mundo sea como es. ¿Y que vamos a hacer nosotras? ¿Cuál es el testigo y a donde lo tenemos que llevar? Si hablamos de la mujer dentro del mundo de la gastronomía, hay que comenzar por señalar situaciones en las que las mujeres se siguen viendo marginadas por el hecho de ser mujeres. Si, si. Existen escuelas de cocina donde se desanima sistemáticamente a las chicas que estudian cocina, mientras que con los chicos se establecen vínculos de cordialidad y confianza que son los que perduraran cuando se trabaje en una cocina profesional. En los congresos gastronómicos apenas se ven mujeres (únicamente las mujeres que limpian y recogen las cocinas entre ponencia y ponencia), si acaso alguna como ayudante. Ahora mismo trabajan en cocina muchísimas menos mujeres que hace 30 años… ¿vamos hacia atrás?

Una de las conversaciones que peor sabor de boca me dejo, fue una en la que (por parte de empresarias) se comentaba lo conflictivo de contratar una mujer, sobre todo cuando se aproximan a la edad de los treinta: “claro, contratas a una chica y en cuanto le haces contrato fijo, va y se queda embarazada!”, “como te lo digo, mi hermano casi se va a la quiebra, porque todas las mujeres de su departamento contable se embarazaron a la vez…”. Supongo que si yo fuese empresaria, es posible que viese el mundo como ellas, pero me ha tocado ponerme las gafas de color asalariado y veo totalmente insolidaria la actitud de estas damas. Que hay un problema, eso es seguro. Que la situación no es culpa suya, estamos de acuerdo. Pero si una mujer empresaria (contratadora) no es capaz de comprender la situación de otra mujer (madre), no sé a donde vamos y no se que narices son estos premios.


En definitiva, me resulta muy frívola la idea de usar el concepto femenino y su invisibilidad en algunas áreas profesionales, como excusa para entregar estos premios si solamente nos quedamos ahí. Por lo que voy a hacer una serie de propuestas que podrían hacer crecer este certamen, no en dimensión mediática sino como punto de encuentro donde fomentar la figura femenina.

- Puesto que el galardón mas importante es el Premio Cocinera del Año y el más ligado al concepto del evento, estaría bien que se convocase un concurso entre mujeres estudiantes de cocina, donde se premiase la labor de estas chicas a través de una beca de estudios o de la posibilidad de realizar un stage en la cocina de algún reputado restaurante. De esta manera el certamen podría estar creando sus propias figuras representativas dentro de las áreas que premia y desde el propio certamen dar continuidad al concepto de Mujer de la Gastronomía.

- Cuando un evento tiene que ver con el arte gastronómico, tenemos también que hacer un acto de reflexión y valorar que nos permitimos disfrutar de la gastronomía como arte porque tenemos las necesidades básicas de supervivencia cubiertas y eso da lugar a divertirse y disfrutar cocinando y comiendo. Pero esa misma semana se celebró el Día Mundial de la Alimentación (16/10), un día en el que se recuerda que 850 millones de personas siguen pasando hambre en el mundo. Así que aunando el concepto de mujer empresaria y el hecho de que la gastronomía como arte es obscena cuando hay quien muere por no tener alimentos básicos, mi propuesta es que desde la plataforma que presenta los premios se colaborase con los microcreditos a mujeres en situación de pobreza. Proyecto que ha recibido el Premio Nóbel de la Paz 2006, de manos de su creador Muhammad Yunus.

- Teniendo en cuenta el contexto femenino de los galardones, estaría genial que se aprovechase para realizar mesas redondas y debates sobre la situación de la mujer en el ámbito gastronómico y laboral. Hay muchas mujeres (y hombres) interesantes e importantes que podrían definir puntos de inflexión sobre los que avanzar. El mundo femenino de las empresas, la política y la gastronomía tienen mucho que decir y esta es una gran oportunidad, aprovechémosla.

Por otro lado esta la escultura de los premios. Se ha elegido a la primera mujer de la historia (cristiana, claro) para representar el espíritu de estos premios. Pues estamos buenas. La primera pecadora de la historia, la que consiguió que “nos echaran del paraíso”. La mujer culpable que simboliza la condena que llevamos soportando durante milenios y que nos hace sufrir por no ser la madre entregada, la hija honorable y profesional perfecta. Las mujeres nos tenemos que liberar de ese sentimiento de culpa que esta sociedad nos transmite a través de la herencia de la religión y el símbolo de Eva no nos hace más que retroceder.

Esto es todo lo que me han hecho pensar estos premios y las conversaciones que he tenido en ese entorno. Unos premios fantásticos que espero que crezcan sanos y fuertes, sin quedarse en lo meramente estético. Y con esto termino de tribular, que cansa una barbaridad ;)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Estoy TOTALMENTE de acuerdo contigo. En TODO...
Me he encontrado con empresari@s que actuan como tu comentas a la hora de contratar a nuevo personal. Son bastante estupidos ya que contratar mujeres tiene más ventajas que inconvenientes... Y si se quedan embarazadas, pues nada, se apuesta por la conciliación que eso hace que tengas a tus trabajadoras más contentas que unas castañuelas y no te cambien por otra empresa a la primera de cambio...

milcoloresmil dijo...

¡Qué razón tienes!
Las mujeres no sólo han cocinado y cocinan en los hogares. Los menús y pinchos de la mayor parte de los estupendos restaurantes y bares que no salen en las guías gastronómicas tienen a mujeres cocinando en sus fogones. Una labor sacrificada, poco reconocida, y en ocasiones, mal pagada.
Esa mujeres, que no son chef, pero si son cocineras, estupendas cocineras, también merecen un premio.