domingo, julio 15, 2007

Mochi, arroz para aizcolaris

No hace mucho que probé el mochi en su versión salada y me encanto. Lo he buscado en muchos comercios y me ha resultado muy complicado de encontrar. Ahora que he visto como se hace, sé que sólo necesito a un par de amigos un poco vascos, arroz glutinoso, un poco de te verde para darle color y a dar hostias, pues!

11 comentarios:

BocaDorada dijo...

lo he comido varias veces, todas ellas en Barcelona, en su versión dulce y bueno ha ido gustándome cada vez más, aunque prefiero pedirme algún helado en lugar de mochi de postre.

A hacerlo, o algo así, aprendí la semana pasada con el Cooking Mama.

Roberto dijo...

Y luego dicen que porque le encuentran un dedo a los frascos de mayonesa, en las hamburguesas, en tantas cosas....

Furu dijo...

::: sinceramente, no me gusta mucho ni el dulce ni el salado... quiza se salva un poco el que no lleva relleno y se sirve con un trozo de alga nori y un chorrito de salsa de soja... de todas formas, tengo entendido que el mochi suele comerse casi en exclusiva en la fiesta del Mochitsuki o año nuevo, al igual que aqui hacemos con los polvorones en Navidad... En Madrid, la comunidad Japonesa celebra esta fiesta a primeros de enero y suele petarse de gente, de mochi y de japo-vascos con mazas para convertirlo en polvo XD !!

Doña Col dijo...

juas, juas, juas... "aivalaostiapues"...

Pachi dijo...

Como cuelgas las imagenes o videos?La mayoria no puedo verlas.Por ejemplo, la de este opst.
Y me da rabia!!!

Margarida dijo...

No lohe probado núnca, pero el video es espectacular :))

Pilar dijo...

No tengo ni idea de lo que es, pero desde luego se lo toman a pecho los japos estos....

mimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
mimo dijo...

Vengo del mercado, no hace mucho hubo en Barcelona una campaña que titulaba: “Ven al mercado, Reina”, a mí personalmente me gustaba más la campaña que cantaba el nano: “Todos contra el fuego”…
La cocina es un lugar donde, cocinando con amor, uno disfruta de la transformación, de la presentación y del paladar de los buenos alimentos.
He traído una sepia, sucia (la limpia no tiene ese aroma, ese sabor a mar), la he limpiado bien y he apartado esa bolsita marrón tan sabrosa que lleva.
Mientras pongo la sepia entera en agua a hervir, junto a unas judías verdes, durante veinte minutos, voy a preparar el sofrito.
Mi sofrito lleva: ajo, un poco de tomate (no demasiado pues le da acidez), y pimiento rojo. Lo he troceado todo muy pequeñito, me gusta encontrarme esos trocitos rojos y blancos en el plato.
En cuanto empieza a salpicar burbujas encima del aceite de oliva, le añado un toque de azúcar para restarle acidez a la salsita.
Cuando al sofrito le falta poco para retirarlo le añado y esparzo aquella bolsita marrón que llevaba la sepia sucia.
Tengo la plancha encendida, pongo un poco de aceite, dorando gambas y escamarlanes para que tomen color y sabor.
La sepia ya está bien hervida y procedo a trocearla, con cuchillo y tenedor, para no quemarme, pasándola también por la plancha para que tome color.
Tengo la paella a todo fuego, añado agua( a ojo cubero, siempre con algo de exceso, pues luego es más fácil sacarla que añadirla) y cuando empieza a hervir pongo arroz para cuatro comensales, a puñado por cabeza y un poco más por si acaso falta.
Añado los trocitos de sepia, la judía troceada, las gambas, los escamarlanes, unos mejillones, cerrados, que he limpiado antes cuidadosamente en su exterior y por supuesto el sofrito.
Lo muevo todo, tomando las dos asas con un par de paños, para no quemarme, y gradualmente voy bajando el fuego.
En el minuto cinco vuelvo a moverlo con las asas de la paellera.
En el minuto diez, pruebo el caldo para comprobar que está a mi gusto y le doy otro meneo.
En el minuto quince, dieciséis, cato el arroz para comprobar su dureza y empiezo a subir el fuego gradualmente para que nazca el “socarrat”.
A partir de este momento mis ojos no se separan de la paella y un instinto arrocero (mi ascendencia valenciana , madre y abuela, me ayudó mucho para aprender a trabajar con el arroz) me dice cuando debo retirarla del fuego.
La tapo con un trapo limpio para la ocasión y la dejo reposar de tres a cinco minutos.
La plantifico en medio de la mesa, sobre una madera, y empieza la fiesta, pero sin servirla en el plato, mejor nos la comemos directamente de la paella, así se mantiene siempre caliente… está para chuparse los dedos…
Con cava, champagne, vino blanco, vino negro, con lo que se pueda, sabe estupenda…
http://eraseunavezeninternet.blogspot.com/

Alvaro [viajarasia.com] dijo...

A mi me enloquece el mochi, aunque más bien los dulces que hacen con él como base.

Aquí tienes el postre del menú kaiseki del Mametora en Kioto (un kaiseki asquible).

O este bol de macha en el que flotan bolas de mochi (dango?) helado de te verde y judias pintas. También en Kioto.

Pero la palma se la llevan 2 pastelerías japonesas, una en Nathan Road en Hong Kong y la otra junto al Rockefeller Center en NY (Minamoto Kitchoan). Ambas carísimas, pero cada dulce es simplemente una obra de arte.

Anónimo dijo...

Hola!. Solo comentar que el ama de casa japonesa hace el moshi con harina ya preparada. Yo lo he encontrado en supermercados chinos y japoneses (en Madrid) y la verdad es que solo hay que añadir agua helada y cocer las bolitas resultantes y tan buenas como la pasta tradicional a guantazos del video