Esto de estar sumergida en temas gastronómicos, hace que poco a poco se vaya perdiendo la capacidad de sorpresa. La emoción que provoca la primera vez que ves un nuevo producto o una nueva técnica, se ve transformada en rutina en sucesivos encuentros. Quizás ese sea el motivo del cambio de rumbo que en los últimos tiempos ha trazado la cocina de vanguardia. De pronto hay un brote de sensatez, de serenidad y de retorno a lo retro; la modernidad con una óptica vintage. Aunque tampoco creo que en ese punto esté el ansiado equilibro que busca la gastronomía para llegar al estado zen.
Mientras nos encontramos, es agradable descubrir que todavía hay productos de los que una nunca había oído hablar, lo que me lleva a pensar que el espacio culinario sigue siendo un gran universo por colonizar. El penúltimo (por aquello de dejar un hueco al siguiente descubrimiento) ingrediente que me ha sorprendido últimamente, han sido las flores de hibiscus en almíbar que me llegaron recientemente cortesía de la tienda online Degustam.
Mientras nos encontramos, es agradable descubrir que todavía hay productos de los que una nunca había oído hablar, lo que me lleva a pensar que el espacio culinario sigue siendo un gran universo por colonizar. El penúltimo (por aquello de dejar un hueco al siguiente descubrimiento) ingrediente que me ha sorprendido últimamente, han sido las flores de hibiscus en almíbar que me llegaron recientemente cortesía de la tienda online Degustam.
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Las flores de hibiscus las conocía en su versión deshidratada para elaborar infusiones, pero este nuevo formato de presentación es muchísimo más versátil y sabroso. Las flores enteras y sumergidas en un intenso sirope fucsia, son ideales para preparar una nueva versión del “Kir Royal” (licor de cassis y champagne), en la que una flor de hibiscus se coloca en el fondo de una copa de flauta, y al incorporar el espumoso ésta se abre y colorea de un ligero tono rosado el cóctel.
Intentando aportar una receta más creativa, se me ha ocurrido maridar las flores de hibiscus en almíbar con el que considero la pareja perfecta de cualquier dulce; el queso. La intuición gastronómica no me ha fallado ni un pelo al imaginar que la mezcla sería totalmente acertada. Además la preparación (sumamente rápida y fácil) en inversamente proporcional al efecto estético que provoca una vez que lo presentamos. La belleza de las flores de hibiscus es tan arrebatadora que incluso no parece comida.
Flores de hibiscus en almíbar con queso de cabra
Ingredientes
Flores de hibiscus en almibar
Queso de cabra
Cebollino picado
Elaboración
Hacer pequeñas esferas, colocando una porción de queso de cabra en la palma de la mano y rodando suavemente para darle forma redondeada. Una vez tengamos la forma deseada, rebozamos con cuidado la bola de queso con cebollino picado muy suavemente.
En el fondo de un pequeño plato colocamos un par de cucharadas de sirope de flor de hibiscus, y sobre este una flor entera, a la que abriremos los pétalos con cuidado. Colocar la esfera de queso con cebollino dentro de la flor. Presentar a temperatura ambiente.

Ingredientes
Flores de hibiscus en almibar
Queso de cabra
Cebollino picado
Elaboración
Hacer pequeñas esferas, colocando una porción de queso de cabra en la palma de la mano y rodando suavemente para darle forma redondeada. Una vez tengamos la forma deseada, rebozamos con cuidado la bola de queso con cebollino picado muy suavemente.
En el fondo de un pequeño plato colocamos un par de cucharadas de sirope de flor de hibiscus, y sobre este una flor entera, a la que abriremos los pétalos con cuidado. Colocar la esfera de queso con cebollino dentro de la flor. Presentar a temperatura ambiente.








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