jueves, octubre 06, 2011

Praga en cuatro bocados - República líquida


Las cafeterías históricas son uno de los grandes reclamos de Praga, pero más por su simbolismo y arquitectura, que por el servicio que prestan como tal. Excelentemente conservados estos cafés permiten tener una regresión en el tiempo, para poder sentir el glamour, lujo y esplendor de finales del siglo XIX y comienzos del XX. El café no es extraordinariamente bueno (la leche la sirven terrinas de dosis), pero se puede disfrutar de un digno capuccino, acompañado de un trozo de las apetitosas tartas que pasean en un entrañable y seductor carro de postres. Quien guste de acompañar el café con un pitillo, se sentirá extraordinariamente feliz al saber que en la mayoría de los cafés y restaurantes de Praga se puede fumar. En las cafeterías praguenses no es habitual encontrar infusiones más allá de los clásicos tes rojo, verde y negro. Tampoco infusión de hojas de tilo, y eso que es el árbol nacional checo. Si buscáis tomaros un buen café, en la cadena de cafeterías Ebel Coffe House, encontraréis un gran surtido de diferentes procedencias y elaboraciones de café.

Si hay una bebida famosa en la República Checa, es la cerveza. Los checos son unos auténticos forofos de este brebaje, del que se declaran los inventores, aunque los alemanes no estén del todo de acuerdo. La medida habitual de las jarras de cerveza, es de medio litro, y la temperatura de servicio de 9ºC, que puede resultar un poco caliente para nuestro gusto. La gama de cervezas es inabarcable, pero la más característica es la Pilsen, elaborada sin estabilizantes, ni conservantes, por lo que es necesario fijarse en la fecha de caducidad, ya que es una cerveza que se degrada en poco tiempo. Las cervecerías pueden ofrecer dos tipos de formato; barril o tanque, pero en cualquiera de los casos, cada una de ellas exhibe en la puerta del local un distintivo indicando que clase de cerveza sirven. Los locales con cerveza de grifo (barril), suelen disponer de diferentes tipos y marcas, mientras que las de tanque disponen sólo de un tipo, que además ha de consumirse en un plazo máximo de dos semanas, antes de que se corrompa. Por supuesto la cerveza en botella es otra de las opciones que encontraremos en todo tipo de cervecerías. Estas son algunas de las marcas de cerveza checa: Krušovice, Pilnen Urquell, Staropramen, Gambrinus, Budweiser, Bernard, Kozel, Primator, o Zlatorpamen.

En
Prague Beer Museum podéis encontrar más de 30 tipos diferentes de cerveza de grifo. En el Restaurante Lokal (justo en frente) la podréis encontrar la de tanque. Ambos están en la calle Dlouhá de Praga.

También existen alternativas sin alcohol, como la Birell, que fue elegida mejor cerveza sin alcohol en 2008. Un dato más que curioso, si tenemos en cuenta el gran conocimiento que los checos tienen de la cerveza, y lo exigentes que son en su degustación. Es importante saber que la tasa de alcoholemia permitida para conducir en la República Checa es de 0,0%. También es trascendental para los checos distinguir, a la hora de seleccionar una u otra cerveza, entre densidad y graduación alcohólica. Ésta última se mide en tantos por ciento volumétricos (VOL %), mientras que los grados plato (ºP) indican la cantidad en gramos de extracto seco primitivo del mosto original de la cerveza contenido en 100gr. de dicho mosto a la temperatura de 20ºC. De la suma de estos dos factores tendremos cervezas más o menos fuertes, y/o más o menos alcohólicas. Me resultó curioso saber que son las mujeres las que más cerveza negra consumen, fundamentalmente porque es más dulce, pero también por una irónica leyenda urbana que dice que hace crecer los pechos.

Otro de los reclamos líquidos de Praga es la absenta, que aun no siendo una bebida típica del país, consigue atraer a una gran cantidad de curiosos deseosos de probar este excéntrico licor. Es fácil encontrarse tiendas donde venden todo tipo de marcas de absenta, pero lo recomendable es acercarse alguna de la absenterías, ver el ritual de preparación y degustarlo tranquilamente. Su potente graduación alcohólica y su sabor, similar a un enjuague bucal, no es apto para todos los públicos, pero merece la pena probar la experiencia. Podréis encontrar variantes singulares, como la absenta con chiles, helado o granizado de absenta, caramelos, cócteles o los accesorios para poderla preparar correctamente. En este video podéis ver con todo detalle como es el procedimiento.

Pero si hay un licor que presente a la República Checa por excelencia, este es el Becherovka. Elaborado a base de 32 hierbas y procedente de la región de Bohemia, se degusta frío en chupitos o bien se mezcla con tónica. El Beton (Becherovka+Tónica) es uno de los combinados favoritos de los checos, y después de catarlo, tengo que decir que entiendo su gusto.

Como curiosidad no dejéis de probar la Kofola, un refresco de cola que se creo en la época comunista como alternativa a la Coca-Cola. Todavía es habitual encontrarla, y para muchos consumirla, es una forma de desafío al imperialismo americano.
Es curioso como cuando uno viaja y pretende encontrar muchos de los referentes turísticos, te sorprendes al darte cuenta que un lugar singular te ha encontrado a ti. Te sientes como si la ciudad te hubiese confesado un secreto. Eso fue lo que nos sucedió cuando paseando por la Galería Lucerna, decidimos sentarnos en el primer bar que encontramos. Un local oscuro y pequeño, con mucho humo, una decoración que recordaba otras décadas, y un grupo de gente charlando intensamente. Mientras yo me centraba en la cata de bebidas, refrescos y combinados a la que me iba a someter, Jitka me contaba sorprendida que el público del local estaba formado por una escogida selección de periodistas, escritores e intelectuales del país. La experiencia me pareció en su esencia, mucho más intensa que la visita a los cafés históricos, donde antaño sucedían esas conversaciones de contenidos tan elevados. El sitio se llama Ignis Club y por bohemio, merece una visita.


Si quieres saber más:
Praga en cuatro bocados - Gastronomía contemporánea
Praga en cuatro bocados - Gastronomía Popular 
Praga en cuatro bocados - Mercados