
lunes, agosto 30, 2010
Gastrovuelta al cole!

domingo, agosto 29, 2010
Koftas de cerdo y manzana
Tengo especial afición a comprar revistas de cocina de otros países, y cada vez que una nueva cae en mis manos, llego a la misma conclusión; las publicaciones españolas son realmente muy mediocres en comparación. Las revistas extranjeras tienen contenidos mucho más interesantes y sofisticados, un diseño e imagen muchísimo más cuidados, y en definitiva consiguen seducirte, para que elabores las recetas propuestas, con mucha más facilidad.
Esta elaboración está basada en “Pork and apple koftas" de la revista británica Delicious Magazine, que propone una serie de recetas fáciles basadas en el “ensamblaje” de productos que ya se pueden encontrar preparados en las tiendas, como la salsa de manzana, el alioli, etc. Para esta receta he desechado de la propuesta inicial de usar productos industriales, interpretándolos y sustituyéndolos a mi manera. Es el caso de la salsa de manzana que he reemplazado por manzana rallada y comino molido.
Esta elaboración está basada en “Pork and apple koftas" de la revista británica Delicious Magazine, que propone una serie de recetas fáciles basadas en el “ensamblaje” de productos que ya se pueden encontrar preparados en las tiendas, como la salsa de manzana, el alioli, etc. Para esta receta he desechado de la propuesta inicial de usar productos industriales, interpretándolos y sustituyéndolos a mi manera. Es el caso de la salsa de manzana que he reemplazado por manzana rallada y comino molido.
Receta de Koftas de cerdo y manzana
Ingredientes
[koftas]
250 gr. de carne picada de cerdo
1 manzana red delicious
1 diente de ajo
Cayena en polvo
Comino molido
Sal
Limón
[salsa de yogurt]
2 yogures griego
1 pepino
Limón
Aceite de oliva virgen extra.
Menta fresca
Ajo
Sal y pimienta
Ingredientes
[koftas]
250 gr. de carne picada de cerdo
1 manzana red delicious
1 diente de ajo
Cayena en polvo
Comino molido
Sal
Limón
[salsa de yogurt]
2 yogures griego
1 pepino
Limón
Aceite de oliva virgen extra.
Menta fresca
Ajo
Sal y pimienta
Elaboración
Rallar la manzana con su piel, añadirle un chorro de limón para que no se oxide y revolver bien. Dejar reposar unos minutos y escurrir, estrujando con las manos, la manzana del zumo que haya ido soltando. Mezclar en un bol la carne picada de cerdo, la manzana rallada, con el ajo previamente prensado, una pizca generosa de cayena en polvo, una cucharadita de comino molido y un pellizco de sal, hasta tener una masa homogénea.
Hacer unas bolas apretando bien la mezcla de carne, dándole forma alargada e introduciendo después un palo de brocheta. Cocinar en la plancha a fuego medio, unos 10 o 15 minutos, hasta que estén doradas por fuera y bien cocinadas en su interior.

Para la salsa; pelar y rallar el pepino, sazonarlo con un chorro de zumo de limón, sal y pimienta. Picar la menta fresca muy fina y añadirla al pepino, junto a los yogures, el ajo prensado y un chorrito de aceite. Servir las koftas recién hechas acompañadas de la salsa de pepino y yogurt.
Rallar la manzana con su piel, añadirle un chorro de limón para que no se oxide y revolver bien. Dejar reposar unos minutos y escurrir, estrujando con las manos, la manzana del zumo que haya ido soltando. Mezclar en un bol la carne picada de cerdo, la manzana rallada, con el ajo previamente prensado, una pizca generosa de cayena en polvo, una cucharadita de comino molido y un pellizco de sal, hasta tener una masa homogénea.
Hacer unas bolas apretando bien la mezcla de carne, dándole forma alargada e introduciendo después un palo de brocheta. Cocinar en la plancha a fuego medio, unos 10 o 15 minutos, hasta que estén doradas por fuera y bien cocinadas en su interior.

Para la salsa; pelar y rallar el pepino, sazonarlo con un chorro de zumo de limón, sal y pimienta. Picar la menta fresca muy fina y añadirla al pepino, junto a los yogures, el ajo prensado y un chorrito de aceite. Servir las koftas recién hechas acompañadas de la salsa de pepino y yogurt.
lunes, agosto 23, 2010
Champiñones en vinagre
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Son muchas las veces que he preparado esta receta de champiñones en vinagre, desde que hace un año la viese en el blog de Trotamundos. Es una elaboración fantástica; sencilla, rápida, resultona y una forma diferente de comer champiñones. Me gustó mucho cuando en el blog de Delokos leí que denominaba a esta receta “boquerones vegetales”, y es que es verdad que el sabor y la textura son prodigiosamente parecidos.
Aunque me apasiona el vinagre y sería capaz de tomármelo en chupitos, el macerado con vinagre le deja un sabor muy fuerte para mi gusto, así que lo he rebajado con agua. También dejo más tiempo los champiñones en aceite, hasta poderlos degustar, porque ganan mucho más en sabor. Una vez listos, están divinos en bocata y también como complemento para una ensalada.
Aunque me apasiona el vinagre y sería capaz de tomármelo en chupitos, el macerado con vinagre le deja un sabor muy fuerte para mi gusto, así que lo he rebajado con agua. También dejo más tiempo los champiñones en aceite, hasta poderlos degustar, porque ganan mucho más en sabor. Una vez listos, están divinos en bocata y también como complemento para una ensalada.
Receta de champiñones en vinagre
Ingredientes
1 bandeja de champiñón blanco fresco (600 gr. aprox)
250 ml. de vinagre de manzana
250 ml. de agua
100 ml. de aceite de oliva virgen extra
3 Ajos
Perejil
Sal
Elaboración
Cortar el tallo de lo champiñones y limpiarlos bien de cualquier resto con ayuda de un cepillo o un trapo. Los laminamos finamente, para que nos quede un corte lo más regular posible, lo más práctico resulta una mandolina. Colocamos los champiñones cortados en un bol o ensaladera grande y los cubrimos con una mezcla al 50% de vinagre de manzana y agua, y una cucharada de sal marina.
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Algunos de los champiñones quedarán flotando sobre la superficie, para evitarlo, colocamos otro bol encajadado en el anterior, de forma que los champiñones queden totalmente sumergidos.Dejar macerar durante dos horas. Retirar el vinagre y dejar escurrir el exceso de líquido durante 15 minutos.
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Picar los ajos y el perejil muy finos. Mezclar con el aceite de oliva virgen extra. Colocar en un recipiente una capa de láminas de champiñón y agregar el aceite con los ajos y el perejil, alternando nuevamente otra capa de champiñones hasta terminar. Introducir en el frigorífico y dejar reposando unas 12 horas para que tomen sabor. Aguantan unos 4 o 5 días en la nevera.
1 bandeja de champiñón blanco fresco (600 gr. aprox)
250 ml. de vinagre de manzana
250 ml. de agua
100 ml. de aceite de oliva virgen extra
3 Ajos
Perejil
Sal
Elaboración
Cortar el tallo de lo champiñones y limpiarlos bien de cualquier resto con ayuda de un cepillo o un trapo. Los laminamos finamente, para que nos quede un corte lo más regular posible, lo más práctico resulta una mandolina. Colocamos los champiñones cortados en un bol o ensaladera grande y los cubrimos con una mezcla al 50% de vinagre de manzana y agua, y una cucharada de sal marina.
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Algunos de los champiñones quedarán flotando sobre la superficie, para evitarlo, colocamos otro bol encajadado en el anterior, de forma que los champiñones queden totalmente sumergidos.Dejar macerar durante dos horas. Retirar el vinagre y dejar escurrir el exceso de líquido durante 15 minutos.
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Picar los ajos y el perejil muy finos. Mezclar con el aceite de oliva virgen extra. Colocar en un recipiente una capa de láminas de champiñón y agregar el aceite con los ajos y el perejil, alternando nuevamente otra capa de champiñones hasta terminar. Introducir en el frigorífico y dejar reposando unas 12 horas para que tomen sabor. Aguantan unos 4 o 5 días en la nevera.
miércoles, agosto 18, 2010
Zanahorias en vinagre – Pickles de zanahoria

Este es el primer verano de mi vida que no me he puesto morena, aunque estoy aprovechando los últimos coletazos del verano para intentarlo. En mi casa desde críos siempre hemos tenido costumbre de ponernos al sol con los primeros rayos de abril. Me encanta la efecto del primer bronceado de la temporada, creo que es una sensación generalizada el sentirnos especialmente guapos cuando comenzamos a coger color.
Pero este verano el tiempo ha sido especialmente malo en Pamplona y además no he tenido vacaciones, así que estoy pálida como una gótica. Llevo unos días tomando pequeños baños de sol y tomando zumo de zanahoria con manzana y menta, y el resultado es espectacular. Creo que con cuatro ratos de sol y mis amigas las zanahorias, conseguiré coger un bronceado razonable. Me he comprado un cargamento de hortalizas naranjas y esta es una receta que me ha gustado especialmente. Supongo que con el encurtido se perderán gran parte de sus propiedades, pero aun con todo sigue siendo un plato muy saludable.
Las zanahorias en vinagre que veis en las fotos, las he puesto en pequeños botes herméticos que se pueden encontrar en Casa para servir aperitivos. Quedan monísimas!
Pero este verano el tiempo ha sido especialmente malo en Pamplona y además no he tenido vacaciones, así que estoy pálida como una gótica. Llevo unos días tomando pequeños baños de sol y tomando zumo de zanahoria con manzana y menta, y el resultado es espectacular. Creo que con cuatro ratos de sol y mis amigas las zanahorias, conseguiré coger un bronceado razonable. Me he comprado un cargamento de hortalizas naranjas y esta es una receta que me ha gustado especialmente. Supongo que con el encurtido se perderán gran parte de sus propiedades, pero aun con todo sigue siendo un plato muy saludable.
Las zanahorias en vinagre que veis en las fotos, las he puesto en pequeños botes herméticos que se pueden encontrar en Casa para servir aperitivos. Quedan monísimas!
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Receta de zanahorias en vinagre (pickles de zanahoria)
Ingredientes
250 gr. de zanahorias
150 ml. de vinagre de manzana
150 ml. de agua
1 cucharadita de sal
1 cucharada de azúcar moreno
2 dientes de ajo
1 cucharadita de comino en grano
Elaboración
Pelar las zanahorias, quitarles la parte del tallo y cortarlas en bastones que tengan una altura ligeramente inferior que el bote donde vamos a conservarlas. Intentaremos hacer cortes regulares para que la zanahoria se encurta por igual. Introducir los bastones en los botes.
En una cazuela calentamos el agua, el vinagre, la sal, el azúcar, el comino en grano y los ajos cortados en láminas hasta que hierva. Bajamos el fuego y dejamos un par de minutos más removiendo el conjunto para que se disuelvan bien la sal y el azúcar. Retiramos del fuego y vertemos sobre los tarros, hasta llenar por completo cada uno de ellos, de forma que cubra la totalmente la zanahoria. Dejamos templar, cerramos los botes y guardamos en un lugar oscuro.
En 24 horas ya estarán listas para comer, aunque es aconsejable dejarlas unos días más para. Los podemos guardar durante 4 o 6 semanas en la nevera, pero si esterilizamos los tarros posteriormente pueden durar muchísimo más y sin refrigeración.
250 gr. de zanahorias
150 ml. de vinagre de manzana
150 ml. de agua
1 cucharadita de sal
1 cucharada de azúcar moreno
2 dientes de ajo
1 cucharadita de comino en grano
Elaboración
Pelar las zanahorias, quitarles la parte del tallo y cortarlas en bastones que tengan una altura ligeramente inferior que el bote donde vamos a conservarlas. Intentaremos hacer cortes regulares para que la zanahoria se encurta por igual. Introducir los bastones en los botes.
En una cazuela calentamos el agua, el vinagre, la sal, el azúcar, el comino en grano y los ajos cortados en láminas hasta que hierva. Bajamos el fuego y dejamos un par de minutos más removiendo el conjunto para que se disuelvan bien la sal y el azúcar. Retiramos del fuego y vertemos sobre los tarros, hasta llenar por completo cada uno de ellos, de forma que cubra la totalmente la zanahoria. Dejamos templar, cerramos los botes y guardamos en un lugar oscuro.
En 24 horas ya estarán listas para comer, aunque es aconsejable dejarlas unos días más para. Los podemos guardar durante 4 o 6 semanas en la nevera, pero si esterilizamos los tarros posteriormente pueden durar muchísimo más y sin refrigeración.
martes, agosto 17, 2010
Pastel de spaghetti
Esta receta es fantástica por muchos motivos: uno de los fundamentales es porque nos permite reciclar los spaghetti que nos hayan sobrado de una elaboración anterior, aunque en este caso concreto se han elaborado exclusivamente para realizar el pastel de espaguetis. Otra ventaja es que, aun usando el horno, que para muchos es el anticristo de la cocina en verano, como partimos una cocción sin precalentar y dejamos enfriar en el propio horno, podemos programarlo de manera que cuando volvamos a casa la comida esté en su punto. Para acabar se trata de un formato de pasta para el que no necesitamos cubiertos y podemos disfrutarlo en una comida campera o en la playa. No lo he experimentado, pero tengo la sensación de que esta receta tiene que encantarles a los críos.

Este pastel de spaghetti está basado en la receta del blog Kayotic, sobre la que he hecho pequeñas modificaciones y a la que se pueden aplicar muchísimas más. El acento personal de esta elaboración reside en los tomates secos y en el queso curado Boffard Reserva, un queso manchego realizado con leche cruda de oveja, curado entre 8 y 18 meses en bodega, y al que se le aplica aceite de oliva a su corteza, transfiriendo parte de su aroma.

Este pastel de spaghetti está basado en la receta del blog Kayotic, sobre la que he hecho pequeñas modificaciones y a la que se pueden aplicar muchísimas más. El acento personal de esta elaboración reside en los tomates secos y en el queso curado Boffard Reserva, un queso manchego realizado con leche cruda de oveja, curado entre 8 y 18 meses en bodega, y al que se le aplica aceite de oliva a su corteza, transfiriendo parte de su aroma.
Receta de pastel de espaguetis
Ingredientes
[aproximados]
200 gr. de spaghetti
½ calabacín
3 zanahorias
75 gr. de tomates secos en aceite
2 cebollas
2 dientes de ajo
75 gr. de queso curado Boffard Reserva
3 huevos
½ taza de leche
Orégano
Peperoncino seco o Cayena
Pimienta negra
Sal
Aceite de oliva virgen extra (AOVE)
Elaboración
Cocer la pasta siguiendo las instrucciones del fabricante; un litro de agua y una cucharadita de sal, que incorporaremos una vez el agua comience a hervir, por cada 100 gr., durante unos 7-9 minutos. Recomiendo dejar la pasta ligeramente al dente para esta receta.
Mientras iremos pelando y troceando todas las verduras en pequeños cubos. En una sartén grande calentamos 5 o 6 cucharadas de AOVE, freímos los ajos picados muy finos y cuando tengan un ligero color dorado añadimos la cebolla. Salteamos durante 5 minutos, hasta que esté transparente y añadimos la zanahoria. Sofreír el conjunto durante 10 minutos más y agregar el calabacín y el tomate seco (que podemos picar con ayuda del accesorio picador de la batidora). Añadimos una pizca de sal y un golpe de molinillo de pimienta negra. Saltear 5 minutos y retirar del fuego.
En un bol batimos los huevos, añadimos la leche, una cucharadita de orégano y una pizca de peperoncino o cayena seca molida para que tenga un toque picante.
Una vez lista la pasta y escurrida del agua, añadimos las verduras y el queso que habremos cortado en pequeños cubos. Removemos el conjunto para que queden todos los ingredientes bien distribuidos. Pincelar con un poco de aceite un molde de silicona, e ir añadiendo la pasta de forma que sin quedar del todo compacto, no queden huecos. Yo he presionado con una espátula y después me he ayudado de un tenedor para dejar pequeñísimos recovecos. Añadir el huevo distribuyéndolo por encima de toda la pasta.

Encender el horno e introducir el molde, sin necesidad de calentar previamente, y cocer el pastel de spaghetti durante 25 minutos a 160º, a ser posible sólo con la placa de calor inferior y el ventilador de aire puesto. Dejar enfriar dentro del horno. Degustar tibio o a temperatura ambiente.
Ingredientes
[aproximados]
200 gr. de spaghetti
½ calabacín
3 zanahorias
75 gr. de tomates secos en aceite
2 cebollas
2 dientes de ajo
75 gr. de queso curado Boffard Reserva
3 huevos
½ taza de leche
Orégano
Peperoncino seco o Cayena
Pimienta negra
Sal
Aceite de oliva virgen extra (AOVE)
Elaboración
Cocer la pasta siguiendo las instrucciones del fabricante; un litro de agua y una cucharadita de sal, que incorporaremos una vez el agua comience a hervir, por cada 100 gr., durante unos 7-9 minutos. Recomiendo dejar la pasta ligeramente al dente para esta receta.
Mientras iremos pelando y troceando todas las verduras en pequeños cubos. En una sartén grande calentamos 5 o 6 cucharadas de AOVE, freímos los ajos picados muy finos y cuando tengan un ligero color dorado añadimos la cebolla. Salteamos durante 5 minutos, hasta que esté transparente y añadimos la zanahoria. Sofreír el conjunto durante 10 minutos más y agregar el calabacín y el tomate seco (que podemos picar con ayuda del accesorio picador de la batidora). Añadimos una pizca de sal y un golpe de molinillo de pimienta negra. Saltear 5 minutos y retirar del fuego.
En un bol batimos los huevos, añadimos la leche, una cucharadita de orégano y una pizca de peperoncino o cayena seca molida para que tenga un toque picante.
Una vez lista la pasta y escurrida del agua, añadimos las verduras y el queso que habremos cortado en pequeños cubos. Removemos el conjunto para que queden todos los ingredientes bien distribuidos. Pincelar con un poco de aceite un molde de silicona, e ir añadiendo la pasta de forma que sin quedar del todo compacto, no queden huecos. Yo he presionado con una espátula y después me he ayudado de un tenedor para dejar pequeñísimos recovecos. Añadir el huevo distribuyéndolo por encima de toda la pasta.

Encender el horno e introducir el molde, sin necesidad de calentar previamente, y cocer el pastel de spaghetti durante 25 minutos a 160º, a ser posible sólo con la placa de calor inferior y el ventilador de aire puesto. Dejar enfriar dentro del horno. Degustar tibio o a temperatura ambiente.
miércoles, agosto 11, 2010
Sushi de pepino y atún

No sé que es lo que me pasa con el pepino. No es que no me guste, pero si me preguntan si quiero pepino, antes de que mi cerebro pueda procesar la respuesta, mi boca ya está contestando que no. Me da que esta fobia tan caprichosa tiene que ver con alguna manía infantil y con que mi padre en los veranos que pasábamos en Cullera, era capaz de comprar los pepinos por toneladas y ponerlos en ensalada todos los santos días.
El caso es que si lo pienso, el pepino me gusta… pero me da una pereza horrorosa. Ahora que no vamos de vacaciones al Mediterráneo, a mi padre le ha dado por cultivarlos en su huerta atlántica y cada vez que voy de visita, me persigue con la misma pregunta “¿Te vas a llevar pepinos?”, una y otra vez. Ese hombre puede ser más pesado que un collar de cocos, así que acabo por llevarme algún pepino con la esperanza de hacer algún plato sugerente con él.
Creo que esta vez he dado con la fórmula, que a través del autoengaño, me puede ayudar a comer los dichosos pepinos que cultiva mi padre. En realidad se trata de una elaboración con los que podrían ser los ingredientes de una ensalada de verano, pero preparado como si de un falso sushi se tratase. La idea la he sacado del blog de la quebequesa Jasmine.
El caso es que si lo pienso, el pepino me gusta… pero me da una pereza horrorosa. Ahora que no vamos de vacaciones al Mediterráneo, a mi padre le ha dado por cultivarlos en su huerta atlántica y cada vez que voy de visita, me persigue con la misma pregunta “¿Te vas a llevar pepinos?”, una y otra vez. Ese hombre puede ser más pesado que un collar de cocos, así que acabo por llevarme algún pepino con la esperanza de hacer algún plato sugerente con él.
Creo que esta vez he dado con la fórmula, que a través del autoengaño, me puede ayudar a comer los dichosos pepinos que cultiva mi padre. En realidad se trata de una elaboración con los que podrían ser los ingredientes de una ensalada de verano, pero preparado como si de un falso sushi se tratase. La idea la he sacado del blog de la quebequesa Jasmine.
Receta de sushi de atún con nori y sésamo
Ingredientes
[para cuatro personas]
2 pepinos
2 latas de atún al natural
2 cucharadas de mayonesa
1 cucharada de algo nori
1 pizca de Shichimi Togarashi (mezcla de 7 especias japonesas)
Ralladura de lima
½ cucharadita de aceite de sésamo tostado
1 cucharada de sésamo negro
1 cucharada de sésamo blanco
1 vaso de vinagre de arroz
ElaboraciónPelar los pepinos con ayuda de un pelador de verduras, quitar los extremos y cortarlos por la mitad, de manera que tengamos cuatro cilindros de pepino del mismo tamaño. Los colocamos sobre su base en sentido vertical y con la ayuda de un descorazonador de manzanas, vamos vaciando el interior de los pepinos de pepitas.
Una vez estén huecos los rulos de pepino, los ponemos a macerar con el vinagre de arroz durante por lo menos dos horas. Yo he usado una bolsa de congelados, he puesto el pepino y el vinagre de arroz, he sacado el aire y he cerrado la bolsa con una pinza de cierre hermético. Mientras tanto preparamos la farsa (el relleno) para el pepino. Escurrimos el agua de conserva del atún, lo desmenuzamos y añadimos la mayonesa, el alga nori, el shichimi togarashi, el aceite de sésamo y la ralladura de lima. Removemos bien el conjunto hasta que quede una masa homogénea.
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Una vez transcurrido el tiempo de macerado del pepino, lo sacamos de la bolsa, escurrimos el exceso de líquido y guardamos el vinagre para reciclarlo aderezando una ensalada. Con ayuda de una cucharilla, vamos rellenando los cilindros de pepino con la mezcla de atún, presionando para que quede compacto. Una vez rellenos, los rebozamos con sésamo blanco y negro mezclado. Cortar en rodajas y servir bien frío acompañado de un poco de salsa de soja.
Ingredientes
[para cuatro personas]
2 pepinos
2 latas de atún al natural
2 cucharadas de mayonesa
1 cucharada de algo nori
1 pizca de Shichimi Togarashi (mezcla de 7 especias japonesas)
Ralladura de lima
½ cucharadita de aceite de sésamo tostado
1 cucharada de sésamo negro
1 cucharada de sésamo blanco
1 vaso de vinagre de arroz
ElaboraciónPelar los pepinos con ayuda de un pelador de verduras, quitar los extremos y cortarlos por la mitad, de manera que tengamos cuatro cilindros de pepino del mismo tamaño. Los colocamos sobre su base en sentido vertical y con la ayuda de un descorazonador de manzanas, vamos vaciando el interior de los pepinos de pepitas.
Una vez estén huecos los rulos de pepino, los ponemos a macerar con el vinagre de arroz durante por lo menos dos horas. Yo he usado una bolsa de congelados, he puesto el pepino y el vinagre de arroz, he sacado el aire y he cerrado la bolsa con una pinza de cierre hermético. Mientras tanto preparamos la farsa (el relleno) para el pepino. Escurrimos el agua de conserva del atún, lo desmenuzamos y añadimos la mayonesa, el alga nori, el shichimi togarashi, el aceite de sésamo y la ralladura de lima. Removemos bien el conjunto hasta que quede una masa homogénea.
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Una vez transcurrido el tiempo de macerado del pepino, lo sacamos de la bolsa, escurrimos el exceso de líquido y guardamos el vinagre para reciclarlo aderezando una ensalada. Con ayuda de una cucharilla, vamos rellenando los cilindros de pepino con la mezcla de atún, presionando para que quede compacto. Una vez rellenos, los rebozamos con sésamo blanco y negro mezclado. Cortar en rodajas y servir bien frío acompañado de un poco de salsa de soja.
martes, agosto 03, 2010
Polos light de mora
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Recuerdo hace muchos años cuando mi madre nos compró el primer molde para polos, seguramente fue de las cosas más emocionantes que nos pasó ese verano, de vaya usted a saber que año. Hablo de los tiempos en que la modestia económica hacía que algo tan insignificante como eso, tuviese una relevancia excepcional. Esos moldes nos hicieron sentir supremos, teníamos el poder de los polos en nuestras manos; siempre tendríamos polos en casa, de los sabores que deseásemos y no tendríamos que sufrir la caprichosa tiranía de nuestros padres a la hora de decidir comprarnos uno.
Recuerdo perfectamente esa sensación… lo que no recuerdo es haberme comido jamás un polo en condiciones. A trazos llega a mi memoria que, uno de los ingredientes que más usábamos para nuestros fracasados helados era la Coca Cola. Aquello al congelarse creaba unos cristales afilados como demonios. Además la mayoría de las veces de tanto abrir y cerrar para mirar si se había congelado, los moldes se caían, quedando todo el líquido desparramado por el congelador. Supongo que nos cansaríamos pronto, porqué no recuerdo experimentos más allá de los refrescos de cola, naranja y limón. Inversamente al esplendor con el que entraron a casa, fueron a un rincón y de ahí a la basura.

Recuerdo perfectamente esa sensación… lo que no recuerdo es haberme comido jamás un polo en condiciones. A trazos llega a mi memoria que, uno de los ingredientes que más usábamos para nuestros fracasados helados era la Coca Cola. Aquello al congelarse creaba unos cristales afilados como demonios. Además la mayoría de las veces de tanto abrir y cerrar para mirar si se había congelado, los moldes se caían, quedando todo el líquido desparramado por el congelador. Supongo que nos cansaríamos pronto, porqué no recuerdo experimentos más allá de los refrescos de cola, naranja y limón. Inversamente al esplendor con el que entraron a casa, fueron a un rincón y de ahí a la basura.

El caso es que tuve la misma sensación tuve cuando vi los moldes para helado en Ikea, “hacer polos en casa, yupi!”. Total, que el cacharro lleva dos años durmiendo en un armario sin que me acordase de él. Ahora que lo he desenterrado espero tener un breve amor de verano y hacer polos lo más saludables posible, como estos de yogurt helado de mora.
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Para la receta he usado un yogurt desnatado cremoso que recientemente ha salido al mercado, mezclado con una pulpa de moras de la marca colombiana La huerta de oriente. Tienen una gama de pulpas de frutas sin azúcar añadido muy interesante, y se pueden encontrar en la sección de productos latinos de muchos supermercados. Para terminar de hacerlos más light, les he puesto edulcorante líquido, porqué aunque el yogurt esta edulcorado, la mora es muy ácida.
Receta para polos de mora
Ingredientes100 ml de pulpa de moras La huerta de oriente
2 yogures desnatados cremosos edulcorados
2 cucharaditas de edulcorante líquido
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Receta para polos de mora
Ingredientes100 ml de pulpa de moras La huerta de oriente
2 yogures desnatados cremosos edulcorados
2 cucharaditas de edulcorante líquido
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Elaboración
Mezclar los yogures, la pulpa de moras y el edulcorante hasta que quede bien emulsionado. Rellenar los moldes y meter al congelador, durante por lo menos 8 horas.
Para desmoldar mojar el molde con agua con agua tibia, y sacar el polo. La textura es muy similar al de un polo de hielo, pero ligeramente cremoso.
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Mezclar los yogures, la pulpa de moras y el edulcorante hasta que quede bien emulsionado. Rellenar los moldes y meter al congelador, durante por lo menos 8 horas.
Para desmoldar mojar el molde con agua con agua tibia, y sacar el polo. La textura es muy similar al de un polo de hielo, pero ligeramente cremoso.
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Una de las imágenes de la sesión de fotos de los polos de yogurt ha dado para una curiosa broma :D
lunes, agosto 02, 2010
Alucina, vecina!

¿Habéis visto alguna vez una merluza brillar en la oscuridad? Pues hasta el pasado domingo, yo tampoco! Atentos al Gastro-Expediente X que hemos vivido este fin de semana:
Celebración familiar en casa de mis padres en Hendaia. Mi hermano se levanta el domingo muy temprano y con la casa totalmente a oscuras, abre el frigorífico para sacar la leche para el desayuno. La luz interior está fundida o averiada, por lo que el interior de la nevera está sumido en tinieblas… excepto por una resplandeciente luz azul en el centro de la balda superior. Después del oportuno frotamiento de ojos, para ver si la alucinación remite, mi hermano sigue viendo la inquietante fosforescencia.
Es entonces cuando me avisa para que vaya a ver tan sospechoso fenómeno: “Cristina, ven la merluza brilla en la oscuridad”. Después del “Tú estás flipao!” de turno, me acerco a la nevera, mi hermano apaga las luces… y tachan! Veo un tupper repleto de rodajas de merluza retroiluminadas con una bonita luz azul. Unos minutos después toda la familia estábamos mirando al pescado con cara de auténticos merluzos.
Después de todo el fin de semana sin conexión a Internet para poder averiguar la explicación a tan extraño incidente, hemos podido descubrir gracias a los amigos de Facebook que este “milagro” se debe a un fenómeno llamado bioluminiscencia. Por lo visto esta simpática merluza del cantábrico, antes de ser pescada mediante la técnica del anzuelo, se puso morada de fitoplancton luminiscente, motivo por el que acabo por este look tan techno. Este tipo de hechos debe de ser más normal de lo que se piensa, y posiblemente nos pase desapercibido porque en circunstancias normales siempre hay una fuente de luz que lo anula. Aunque parece ser que la merluza es totalmente comestible, mi padre fue el único valiente que se animó a probarla.
Existe documentación de otro tipo de seres marinos con capacidad de “brillar por si mismos”:
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