Mostrando entradas con la etiqueta gastroactivismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta gastroactivismo. Mostrar todas las entradas

viernes, septiembre 07, 2018

¿Desaparecerán los restaurantes y las grandes superficies?


Reflexiono sobre los retos de futuro que se le plantean al sector de la distribución alimentaria de la mano de la tecnología y, sobre todo, de un consumidor con un perfil y unos hábitos totalmente novedosos.

Julio Verne es, sin duda, el referente al que más se evoca cuando se habla de pronósticos futuribles. Una mente preclara que fue capaz de profetizar, con increíble precisión, toda una cosmovisión de cómo sería el mundo moderno. Sus novelas reflejan cómo la tecnología está al servicio de la humanidad, facilitando una óptica progresista y optimista, aunque no todas sus profecías se asumieron con la misma actitud. Es el caso de París en el siglo XX, obra que no vio la luz hasta más de ciento treinta años después, que fue calificada de profundamente pesimista, motivo por el que se desestimó su publicación.

viernes, junio 15, 2018

El futuro de los repartos a domicilio


Hace unos días se celebraba en Zaragoza la segunda edición de Gastronamía, un foro de reflexión que pretende dar respuesta a cuestiones de índole contemporánea. En esta ocasión el tema escogido proponía profetizar cómo será la gastronomía dentro de 25 años, objetivo que a duras penas se consiguió, ya que se insistió en hacer una labor revisionista y endogámica, por estatal, de la gastronomía.

Visiones un tanto miopes que no sirven para dar respuesta a una pregunta tan inquietante y fascinante como la que nos ocupaba. A mi juicio, hay que hacer un análisis mucho más minucioso de las miles de parcelas que componen la gastronomía como hecho cultural, para de esta forma tener una visión mucho más panorámica y real.
Cada día nos encontramos noticias que nos permiten hilar fino en eso de pronosticar qué puede pasar de aquí a 25 años en aspectos muy concretos. El asco al que se enfrentan los millennials por tocar la carne cruda que van a cocinar, es un hecho para conjeturar, con datos de pasado y presente, cómo serán las decisiones y opciones alimentarias del mañana.

Precisamente ayer, me tropecé con una de esas noticias que permiten hacer ejercicios de especulación futurística. Cruzando ciertos argumentos con otras noticias relacionadas con el tema, he gestado una profecía que podría hacerse realidad en un futuro no muy lejano, mucho menos de 25 años, y que cambiaría sustancialmente la forma de reparto de la comida a domicilio, así como las compras online a supermercados. Algo que por otra parte, podría afectar de lleno al futuro de los restaurantes.
La idea ha surgido al ver un nuevo vehículo de reparto que ha aparecido en los medios de comunicación. Se trata de Scoobic, un híbrido entre una moto y una furgoneta de reparto que funciona con energía 100% eléctrica, dispone de 8 horas de autonomía, se recarga en 1 minuto, su capacidad de transporte es de 750 litros (ampliable con remolque), está homologado como moto y pesa apenas 245 kg.

Pero además, incluye un desfibrilador inteligente y un depurador de carbono que filtra el aire convirtiendo a Scoobic en un vehículo que salvavidas y en un purificador urbano. Un vehículo simpático y mucho más realista que los drones (que tienen problemas para conseguir licencias de vuelo) o los robots autónomos de reparto (vulnerables a todo tipo de actos delictivos). Además tiene posibilidades mucho más versátiles, ya que podría incluir un remolque en el que hubiese un módulo de cocina, a modo de foodtruck o carrito de comida, de modo que se podrían realizar elaboraciones al momento. Otra de las diferencias fundamentales, que da mucha más versatilidad a este sistema de reparto, es el factor humano, ya que es una persona la que lo maneja.
Pensando en la capacidad de reparto de este vehículo, que podría realizar múltiples repartos con una misma carga, una llega a la conclusión de que esa virtud se volvería todo un problema si el pedido es de comida preparada para llevar, lo que ahora se llama delivery. Porque, repartir la gran cantidad de pedidos que es capaz de transportar, haría que se retrasasen la mayoría de las entregas, ya que el vehículo, por cerca que estén los diferentes puntos de entrega, tiene que llegar al destino y tramitar la entrega, y esa es una gestión que lleva su tiempo.
Está claro que la gestión de reparto de estos vehículos no puede ser como la que conocemos hoy en día, más reducida en cantidad ya que los repartidores viajan en moto y sus recursos están limitados, así que habría que darle un nuevo enfoque radicalmente diferente. Se me ocurre que podría inspirarse en los dabbawalas, un sistema logístico de reparto de comida que se usa en la India para repartir las fiambreras de comida que las mujeres preparan cada mañana a sus maridos, y que son entregados todavía calientes en sus puestos de trabajo.

De las más de 175.000 dabbas (fiambreras de varias alturas típicas de la India) que cada día distribuyen los aproximadamente 5.000 dabbawalas por todo Bombay, se comete 1 error por cada 6.000.000 entregas, lo que otorga a este sistema logístico en un 99,9999 % de precisión. Aunque en la actualidad usan algunas tecnologías contemporáneas de comunicación y gestión, su modelo no ha cambiado apenas en los 125 años de trayectoria de servicio, siendo caso de estudio de universidades como Harvard y analizado por medios como The New York Times o The Economist.
Aunque interesante, dudo que sea el modelo indio de reparto el que dé solución al uso eficaz que puede tener Scoobic. Encuentro mucho más interesante que el modelo en el que inspirarse sea que el usa Amazon para gestionar sus pedidos. Al contrario de lo que nos indica la lógica, sus almacenes (que tienen el tamaño de 12 campos de fútbol) no distribuyen los productos del mismo tipo colocándolos todos juntos, no. Lejos de colocar los “Cargadores de móvil tipo X” en el mismo lugar y todos juntos, sus instalaciones consisten en miles de estanterías con nichos donde hay diversos tipos de artículos mezclados sin ninguna lógica aparente.

De esta forma, cuando los trabajadores de Amazon (todavía hablamos de seres humanos, pero será por poco) van a preparar un pedido, lo hacen en un área en el que pueden encontrar muchos de los artículos que ha pedido el cliente, ya que en vez de tener una gran cantidad de un producto agrupado, hay miles de productos diferentes en una pequeña zona del almacén. Un cierto caos organizado que permite no tener que perder tiempo desplazándose por las enormes instalaciones de Amazon, para conseguir todos los artículos que forman parte de un pedido, ya que el sistema les dice exactamente qué hay que recoger y dónde está.
Detrás del éxito de este modelo logístico hay un potente algoritmo, exclusivo de Amazon, que les permite tener un control total del almacén y de la ubicación de todos los productos. Imaginemos ahora este sistema implementado a la capacidad de reparto de Scoobic. Supongamos se dispone de una cocina central en la que se elaboran un determinado número de platos de un menú (pongamos que se trata de hamburguesas o pizzas, aunque podría ser comida más sofisticada o casera) y que cada vehículo Scoobic carga toda su capacidad con el surtido de comida completo de esa cocina central. Pero no sólo hay un Scoobic, sino que varios de ellos están circulando simultáneamente por el centro de la ciudad, de forma que cuando un cliente haga un pedido, el vehículo más cercano será el que vaya a servirle el pedido, ya que contará con todo el menú del establecimiento disponible en su carga.
Los tiempos de entrega de la comida preparada se acortarían sustancialmente, ya que la cantidad de vehículos circulando por la ciudad será lo suficientemente alto como para que haya uno a pocos minutos del destino. A partir de aquí se postulan varias posibilidades, como que por ejemplo el vehículo no cuente con todos los productos del pedido, porque los haya ido vendiendo durante la jornada. Una solución es que dos o más vehículos sirvan simultáneamente el pedido, entregando cada uno de ellos los productos que tiene disponible en su depósito de carga. Esto sería un inconveniente para el cliente, que tiene que atender a varios mensajeros, pero es posible que tampoco haga falta recepcionar la comida en casa.

Especulo con que en el futuro contaremos con buzones mucho más grandes e inteligentes, que nos evitarán tener que estar en casa para recibir cualquier tipo de pedido. De forma que, volviendo al caso hipotético de los Scoobic, este buzón nos avisará cuando se haya completado el pedido, una vez que los vehículos oportunos se hayan acercado a dejar los artículos solicitados. De hecho, es posible que esos buzones estén distribuidos en diferentes lugares de la ciudad y podamos acordar puntos de cogida que no sean exclusivamente nuestra casa o el trabajo. Es más, estos vehículos podrían ser como un taxi take away que cualquiera pudiera parar en cualquier momento y solicitar alguno de los artículos que transporta.
Ampliando la óptica funcional de estos vehículos, serían una buena herramienta para la entrega de compras en supermercados online. Precisamente hace unos días Alibaba, socio de Auchan/Alcampo, presentaba su propio vehículo autónomo de entrega de pedidos online. El robot, llamado G Plus, dispone a su vez de una tecnología propia llamada Cainiao box, un buzón inteligente que es capaz de desbloquear el acceso al pedido mediante reconocimiento facial.

Aunque algunos de los indicadores sociales apuntan a que los jóvenes salen cada vez menos de casa, el reparto de comida, o compra online de alimentos, no puede pasar por el hecho de estar físicamente en el punto de entrega del pedido. Por ese motivo, multinacionales como Visa están probando diferentes modelos en un laboratorio de compras, donde pueden experimentar con fórmulas diferentes con las que ganar y retener clientes. El caso más práctico es el que permite recoger la compra de alimentos online de un buzón ubicado en un punto de encuentro acordado, y que se desbloquea para su acceso con la tarjeta Visa.
Es posible que en los próximos meses veamos servicios de recogida de compra online de alimentos, al estilo de los Mc Auto. De hecho, supermercados como ELeclerc ya disponen de este servicio llamado Drive en Francia, con el inconveniente de que es necesario el coche para completar el trámite, algo que no tendrá mucho futuro más adelante, cuando se deje de tener coche primero y de conducir después (esa es otra profecía en la que no me voy a meter). Pero, siguiendo con la hipótesis de múltiples vehículos de reparto, es posible que también los supermercados online opten por este recurso. Llegado el caso, nos encontraríamos con el hecho de que los barrios tendrían infinidad de recursos de abastecimiento, pero exclusivamente móviles. La tienda de barrio física y estática desaparecerá, para volver al sistema de venta primitivo del mercado de puestos itinerantes, que nos serían más que Scoobics cargados de todo tipo de alimentos frescos y procesados.

Dejando volar la imaginación,  dispondríamos del buzón inteligente que mencionaba anteriormente y éste iría recepcionado los diferentes artículos que hayamos comprado y que estén siendo suministrados por diferentes vehículos de reparto, en función de si dispone de ese producto en su carga. El sistema avisaría una vez terminado de entregar el pedido y nos permitiría la libertad de poder estar o no en el punto de entrega, para poderlo recoger a posteriori.
Si realmente el futuro está lleno de pequeños vehículos/almacén, recorriendo las ciudades durante 24 horas al día mientras reparten comida o artículos de alimentación, no resulta muy arriesgado suponer que los restaurantes físicos (además de mercados y supermercados) se verían en la sería tesitura de desaparecer. Una cocina central permitiría el suministro, ahorrando los costes de alquiler o compra de un local para que coman los clientes, además del personal necesario para atenderlo.

Posiblemente todos estos argumentos juntos resulten un tanto pesimistas, algo que el humano postmoderno no lleva muy bien, ya que prefiere pensar que con una sonrisa y pensamientos alegres el mundo acabará siendo un lugar mucho más justo y feliz. Pero no, eso no pasa. Mientras nos seguimos contando mentiras unos a otros, y sonriéndonos mientras los hacemos, el congreso Gastromanía de Zaragoza acabó siendo una lamentable demostración del “yo he venido a hablar de lo mío”, haciendo que las visiones fuesen marketinianas, subjetivas y torticeras.
El aumento de la comida a domicilio es un hecho que, unido a la inminente desaparición de la cocina como espacio doméstico (tengo reescribir este artículo para Garbanita.com, ya que originalmente contenía muchos más argumentos e información antropología e histórica), nos pone delante una cosmovisión con la que poder trabajar todo tipo de teorías proféticas, siempre y cuando lo hagamos con independencia y cierta valentía. Porque estos no son textos para ganar seguidores, likes y compartidos. Sirven para pensar y como no nos pongamos pronto a ello, vamos a tener disgustos muy serios.

Hasta aquí este capítulo de BlackEat Mirror ;)

jueves, abril 19, 2018

Jamón Ibérico made in USA

Cerdos ibéricos en la dehesa estadounidense de Georgia
Foto de Melissa Golden/Redux para Eater
¡Lo que nos gusta una Denominación de Origen en España! ¡Nos vuelve locos! Convertido en argumento administrativo para definir nuestra identidad, cada zona del país compite por tener la mayor cantidad y las más potentes denominaciones de origen, aunque  luego resulte que el producto en cuestión tenga un arraigo y unas raíces culturales bastante superficiales.

De todas las DO’s que he podido conocer, la que mejor ejemplifica hasta donde somos capaces de llegar, en eso de buscar la identidad más genuina y exclusiva, es la Denominación de Origen Lebrija, en Sevilla. Una DO que tiene una única bodega desde su creación en 2010. Sí, UNA. En el colmo de hilar fino, nos quieren hacer creer que el vino de Lebrija es tan único y exclusivo, que merece el amparo de una entidad institucional que lo proteja y preserve su identidad. Que estén admitidas variedades foráneas como Syrah, Merlot o Cabernet Sauvignon, entre las propias del Marco de Jerez (de su exclusión viene todo este tinglado), no parece ser un problema a la hora de perfilar su genuina personalidad.


Seguro que ya hay alguien ofendido por el hecho de atreverme a cuestionar a Lebrija y sus vinos, ya que este trinomio de producto/territorio/identidad está construido para sacar nuestra faceta más tribal y defender lo nuestro con rabia y pasión, pero este es un caso paradigmático de cómo la atomización de DO’s no sirve para nada y, a lo peor, nos deja con el culo al aire. Si Lebrija merece, como parece reconocer el Ministerio de Agricultura, su propia Denominación de Origen, ¿cuántas otras localidades no merecerán su distinción por peculiaridades que les hacen únicos?

A la vista de lo que nos gusta matizar las diferencias con el vecino, y evidenciarlas todo lo posible, se tendría que otorgar una Denominación de Origen en exclusiva para cada localidad del país. Esto también iría en línea de nuestro estilo burocrático, donde lo que no pasa por un circuito administrativo, no es digno de gozar de una distinción o categoría especial. Las DO’s son como títulos nobiliarios y estos productos son la aristocracia de la alimentación estatal, gozando de subvenciones, promoción y protección.

¿Y qué problema hay en fragmentar nuestra identidad gastronómica en partículas subatómicas? Aparentemente ninguno, es la base de nuestro ADN y de los míticos conflictos entre Villarriba y Villabajo, que tan bien nos definen, hasta que viene uno más listo, más guapo y más alto que nosotros, y nos pone en nuestro sitio.

Aquí va un ejemplo de cómo nos metemos goles en propia puerta. Resulta que nuestro maravilloso jamón ibérico de bellota, que está amparado por cuatro fantásticas Denominaciones de Origen (D.O. Guijuelo, D.O. Dehesa de Extremadura, D.O. Jamón Los Pedroches y D.O. Jamón de Huelva, actualmente D.O. Jamón de Jabugo), no tiene una Denominación de Origen que lo vincule al país de origen. En otras palabras, no existe D.O. Jamón Ibérico de España.

Hemos pretendido que el consumidor extranjero distinga entre Guijuelo y Jabugo, porque para nosotros tienen identidades tan sumamente diferenciadas, que el hecho de sugerir que se parecen ya es una ofensa en sí misma, pero no nos hemos dado cuenta de que esa táctica es pegarse un tiro en el pie, porque los consumidores de fuera no van a compartir esa sutileza, casi patológica, de diferenciarnos del vecino.

La consecuencia de esta actitud pueblerina y corta de miras, es que ganaderos de EEUU han visto la clara posibilidad de comenzar a criar cerdos ibéricos en sus granjas. En Georgia ya es un hecho, y se pueden ver cerdos ibéricos en su despoblada “dehesa”. El problema de la carencia de encinas y en consecuencia de bellota, lo han solucionado dando a los cerdos ibéricos cacahuetes, que parecer ser tiene una composición grasa similar a la bellota.

El siguiente paso será el perfeccionamiento del secado del jamón, para conseguir reproducir las condiciones de humedad y temperatura con el que se curan los jamones en España, y ya habrán conseguido tener un producto muy similar al jamón ibérico, frenando en gran medida las importaciones del ibérico genuino.

A quien le indigne todo esto, que se pare a pensar un poquito en la introducción del Wagyu en España y en las cientos de granjas de avestruces que hace unos veinte años se instalaron por todo el país. Que nos encanta ver la paja en el ojo ajeno, pero la viga en el nuestro no nos hace ni parpadear…

No he conseguido localizar información sobre las Denominaciones de Origen Protegido que tiene cada país del mundo, pero en la Wikipedia aparece un enlace en que, de los países que figuran, resultamos ser los que más productos protegidos tienen. De hecho, somos el tercer país con más DO’s de la Unión Europea con 193 certificaciones, detrás de Francia e Italia, que tienen 233 y 284 respectivamente.


Quizás alguien pueda pensar que si Francia tiene más DO’s, ese debe de ser el ideal en el que inspirarse. La diferencia es que, a lo largo y ancho de todo hexágono se pueden encontrar productos de todas las DO’s del país, de hecho la tabla de quesos, con todas las procedencias regionales, es el icono que representa su visión centralista de la gastronomía. Cuando por el contrario, en España en cada zona se consumen los productos típicos de la zona y al producto del vecino se le quita importancia y se le cataloga como competencia.

La experiencia me dice que, por lógico que sea todo lo que planteo, muchos de los que me siguen y leen, y pertenecen a instrucciones que gestionan y promocionan estas Denominaciones de Origen, se van a sentir ofendidos y cuestionados por este texto. No faltará quien crea que se puede decir de otra forma o que trivializo con el trabajo ajeno (lo más fácil es criticar al mensajero), pero lo cierto es que la pusilanimidad con estos temas, nos está llevando a situaciones tan delirantes como que exista Jamón Ibérico made in USA.   

Artículo de Eater – “The Jamón Went Down to Georgia”


viernes, abril 28, 2017

Verdurismo gastronómico

Hace unos años, nos escandalizaba encontrar fresas en pleno enero, aunque curiosamente encontrábamos del todo normal que hubiese tomates todo el año. Todavía nos quedaba cierta consciencia de la temporalidad y nos extrañaba encontrar esa fruta todavía en invierno. Pero ahora, que damos por hecho que la tecnología y las comunicaciones lo hacen todo posible, nada es capaz de sorprendernos.

Es posible que el mundo sea un lugar mejor desde que podemos encontrar fresas en el supermercado durante todo el año, pero pocos recuerdos son comparables a aquellas primeras fresas que nuestras madres nos daban de postre, en aquellos días en los que las horas de sol alargaban la tarde y se retiraban los abrigos hasta la siguiente temporada. Las fresas, entre otras cosas, sabían a cambio.

Es curioso como de unos años a esta parte, en restauración, se ha instaurado una moda a la que yo llamo el “salto de la reja gastronómico”. Como los fervorosos almonteños que esperan con entusiasmo para sacar a su patrona de romería, muchos cocineros están deseando ofrecer las primeras verduras de temporada.  Un fenómeno comprensible valorando la gran cantidad de productos frescos disponibles y la variedad de platos que se pueden elaborar con ellos. Teniendo en cuenta las muchas rotaciones de carta que se realizan actualmente, la llegada de las verduras de primavera se convierte en todo un acontecimiento culinario.

miércoles, marzo 29, 2017

La carne del futuro y el futuro de la carne

Hace unos días se presentaba en sociedad la carne de pollo y pato cultivada en laboratorio. Un paso más después de que, en 2011, se hiciese pública la investigación en la que se anunciaba el advenimiento de la carne artificial a partir de células madre.

Una realidad que se nos está viniendo encima a pasos agigantados, sin saber muy bien cuáles van a ser las consecuencias que provoque este cambio sustancial de producción de carne. Tras el impactante titular de aquella primera hamburguesa elaborada con carne cultivada, para la que se habían invertido más de 245.000€ para conseguir 142 gramos de producto, llegaron noticias realmente inquietantes. Se prevé que para 2020, la carne de laboratorio será una realidad que podremos ver en los lineales de los supermercados por unos 8€ el kilo.

Los argumentos para el éxito de este tipo de carne son imbatibles; el aumento de la producción de carne, que ya no dependerá de recursos del entorno como el agua y el pienso, sumado una disminución drástica de las emisiones de gas metano, las ventajas saludables que supone una carne con menos grasas saturadas y apenas colesterol y lo competitivo de su precio, hacen que se pueda pronosticar un éxito rotundo de este tipo de sucedáneo.

Sucedáneo o el nombre que comercialmente consigan adjudicar a este producto, porque dudo mucho que los ganaderos permitan que puedan denominarlo carne, básicamente por un problema de agravio comparativo. Pero, ¿cómo podrá este importante sector defender su negocio frente a un producto que ofrece tantas ventajas?

Continúa leyendo aquí... 


viernes, junio 24, 2016

Mentiras sobre la lactosa


¡Qué cuajo! Después de que todas las marcas de lácteos hayan insistido en la eficacia de los yogures y quesos sin lactosa, sacando al mercado cada uno de ellos su propia gama de productos, ahora va y resulta que se desdicen y... ¡qué sí se pueden comer! O.o
De hecho, siempre se ha podido, pero no les ha dado la gana de decirlo. Era más rentable vender productos específicos y más caros. Así nos va... El siguiente paso será que nos quieran alimentar artificialmente la probiota (anteriormente conocida como flora intestinal), porque esas carencias son las que parecen estar detrás de ciertas molestias digestivas que muchos asocian al diabólico gluten.

Por cierto, a los yogures a los que se refiere, son sin pasteurizar. Importante, porque ese proceso aniquila los fermentos vivos del yogurt o de cualquier otro alimento fermentado 😉

lunes, abril 27, 2015

Twitter y su muerte gastronómica

Twitter no es un red apropiada para comunicar sobre gastronomía

Y que haya quien me insista en que Twitter es la mejor red social para hablar de gastronomía... O.o

Rápido análisis de una foto publicada ayer a la noche simultáneamente en Facebook, Instagram y Twitter, con resultados totalmente dispares para el pajarito azul:

149 Me gusta en Instagram
141 Me gusta en Facebook
3 Favoritos de mierda en Twitter

Encima es la red social con mayor nivel de mezquindad y cinismo. En estos años, he visto a gente estupenda transformarse en cretinos integrales que sólo aportan ironía corrosiva, critican en abstracto y nunca dicen nada a la cara. Twitter se ha plagado de guionistas aficionados que sólo quieren llegar al ingenio máximo al precio que sea. La información cada vez tiene menos valor, mientras que el sarcasmo se ha convertido en un valor en alza.

Creo que el mejor día cojo la escopeta y me cargo al pajarico... O.o

Instagram es una de las redes más activas en la actualidad. Contenido aspiracional

Facebook mantiene su músculo con un público proactivo y bastante fiel

Una red que expulsó a aquellos que no estaban en la cúspide de la tecnología y el molonguismo... Pedantería y poco contenido

jueves, abril 23, 2015

Aceite de nada

Reconozco que me provoca cierta frustración hablaros de aceite. Básicamente porque tengo la sensación de que no me hacéis ni caso… Esta no será ni la primera ni la última vez que os explico cuáles son las importantes diferencias que hay entre un denominado “aceite de oliva” y un aceite de oliva virgen extra. Aun con todo, sé que seguís comprando ese líquido graso que está bastante lejos de ser un zumo de oliva con todas sus virtudes y propiedades, y os quedáis tan anchos… Disculpad que me mosquee, pero me cuesta creer que os importe tan poco que, un producto que consumís a diario, no sea lo más honesto, sabroso y saludable posible, sin que suponga apenas un gasto mayor. 

Os explico brevemente la diferencia entre estos dos productos, aparentemente parecidos pero radicalmente dispares. En el momento de recolección de la aceituna, éstas han de ser tratadas con mucho mimo para que el proceso consiga extraer delicadamente los aromas y propiedades del aceite. Esto se hace mediante un prensado en frío, ya que el calor perjudica al aceite, y el resultado es un zumo de aceituna que se denomina aceite de oliva virgen extra (AOVE). Este proceso, contado de forma muy sintética, garantiza que el AOVE tiene todas las propiedades de las que hace gala el aceite de oliva. 

Veamos ahora qué es un aceite de oliva, así a secas. Volvamos al olivar y observemos todas esas aceitunas que yacen en el suelo, después de haberse caído del árbol. O esas otras a las que les ha caído una helada, porque ya entrado el invierno no se han recolectado. O aquellas que están afectadas un hongo… Bien, todas esas aceitunas se aprovechan para hacer aceite, pero un aceite que NO ES APTO para el consumo. Su sabor y olor es no es agradable, así que se somete a un proceso de refinado, en el que mediante una serie de procesos químicos, eliminan del aceite el color, sabor y olor. Este inerte líquido transparente ha perdido además durante el proceso cualquiera de sus propiedades saludables. Y vosotros compráis este aceite… 

¿Qué sucede después? Para que ese aceite pueda entrar en el circuito comercial y denominarse aceite de oliva, se le incorpora un porcentaje variable de AOVE, por debajo del 10%, que le permite recuperar, remotamente, el color, olor y sabor propio de un aceite. Resumiendo: compráis “aceite de nada” con 10% de AOVE (como mucho) y lo pagáis poco más barato que un AOVE 100%...

¿Entendéis ahora porque me indigno un poco?

Otro tema que también me irrita es cuando alguien me dice que el AOVE es muy fuerte y que hay que, en ocasiones, sustituirlo por aceite de oliva… Vale, ahora que sabemos que no merece la pena usar ese aceite de nada llamado aceite de oliva, es interesante descubrir que existen infinidad de variedades de aceitunas que, por si mismas o mezcladas en diferentes proporciones de otras variedades, dan lugar a aceites con aromas significativamente diferentes. Y no sólo el sabor, el amargor y el picor del aceite (dos virtudes muy valoradas) dan un marcado acento personal a cada aceite. 

La idea es saber escoger para cada momento, o plato, el AOVE indicado. Puede que para algunos el AOVE de la variedad picual sea muy fuerte para tomar en el desayuno, pero por ejemplo la variedad empeltre, mucho más dulce, es ideal para disfrutar sobre unas tostadas. Y aquí es donde está la magia del AOVE, un gran surtido de aromas que evocan en ocasiones al tomate, a la hierba recién cortada, al plátano, a la alcachofa… moviéndose en diferentes intensidades y armonías de matices, ampliando el abanico de posibilidades para sincronizarse con cada receta.

Precisamente hace unas semanas estuve en Zaragoza en la entrega de premios del Consejo Regulador de la DO Aceite de Oliva del Bajo Aragón, una zona que produce un interesante AOVE de empeltre. Una variedad autóctona del Bajo Aragón que muy posiblemente conozcáis como aceituna negra de mesa, un producto reconocido por su calidad y prestigio. Si las aceitunas están buenas, ¡imaginaros cómo estará el AOVE de empeltre! Por eso os animo a que comencéis a consumir aceite de oliva virgen extra, porque además de estar consumiendo de forma responsable, tenemos infinidad de sabores diferentes para recrearnos gastronómicamente. 

¡Ah! Los ganadores del mejor AOVE del Bajo Aragón fueron La Calandina S Coop Ltda., que por cierto hacen un paté de aceituna empeltre de caerse de culo… ¡Felicidades!

A todo esto, ¿qué aceite piensas comprar a partir de ahora?


lunes, octubre 13, 2014

Semana de la fruta y verdura en la Dieta Mediterránea



jueves, marzo 27, 2014

La vergonzosa marca España


Ladrillo de tortilla reseca de patatas a 3.40€. Así se trata al turista cautivo en la estación de Atocha. Amigos, esto es #MarcaEspaña.


Haciendo números con la dichosa tortilla: 12/16 raciones que pueden salir como mínimo, a 3.40€, ¡¡¡la tortilla completa sale como muy barata a 40.80€ o peor 54,40€!!! Teniendo en cuenta que se trata de una tortilla de patata precocinada, el margen de beneficio tiene que ser tan escandaloso como inmoral. 

¿Podemos dejar la gastronomía en manos de franquicias que cobran por una tortilla de patatas, una muestra de la exquisitez y sencillez de elementos de nuestra gastronomía, lo que nos podríamos gastar en un gran restaurante con comida bien elaborada y de calidad?

La cuestionable política de precios y calidad de Autogrill, es la que miles de turistas perciben nada más llegar o marcharse del país, en los cientos de establecimientos que tienen en autopistas, estaciones de tren o aeropuertos. Cautivos en zonas de control de viajeros, donde como clientes no tienen libertad de poder escoger, se abusa de precios y de calidades ínfimas sin ningún escrúpulo. 

domingo, mayo 06, 2012

Nuestro veneno cotidiano



Os recomiendo buscar un rato y ver este interesante documental sobre de como miles de moléculas químicas están presentes en nuestra alimentación diaria, sin que apenas se haya estudiado el impacto de estas en la salud. El estudio se basa una investigación llevada a cambo en Europa, Asia y América del norte, apoyándose en numerosos estudios científicos pero también en testimonios de científicos, investigadores, representantes de las agencias de reglamentación, en el que se demuestra que la causa principal de la epidemia es de origen medioambiental.

"La cadena de alimentación está contaminada", mantiene la periodista francesa especializada en agroalimentación Marie-Monique Robin, autora del libro y el documental "Nuestro veneno cotidiano", obra que acaba de salir a la venta en su edición en castellano.

"Los perturbadores endocrinos están en todas partes, como el bisfenol A en los biberones, en los recipientes de plástico duro o en las latas de conservas, los ftalatos en los plásticos blandos o el PFOA en las sartenes antiadherentes (teflón), los cosméticos, los detergentes, y, por supuesto, los pesticidas"

Muy inquietante y preocupante.

lunes, febrero 06, 2012

Gastronomía Femenina

A raíz de una discusión espontánea surgida en Twitter sobre la mujer en la cocina profesional, y en vista de las limitaciones que imponen los 140 caracteres, se ha creado un grupo de debate en el que poder exponer con libertad y amplitud todos los problemas y posibles soluciones. 

El grupo Gastronomía Femenina está abierto a todos y todas los que quieran participar. Cualquier aportación hecha desde el respeto, y con actitud de querer cambiar la realidad, será bien recibida. 



miércoles, enero 18, 2012

lunes, enero 16, 2012

Food Inc. - Gastroactivismo


Sabes de dónde viene tu comida y la de tus hijos? Os advierto que que se trata de un documental muy duro, que os va a cambiar por completo la perspectiva de la producción y alimentación industrial.


Indignaros, reflexionar, y reclamad vuestro derecho la soberanía alimentaria!!



El documental dura 1h28min, así que buscaros un ratito y vedlo tranquilamente. Merece la pena ;)