En mi ciudad siempre hemos sido un poco nómadas para eso de las compras. Hay mucha costumbre de ir a comprar trapos a Donosti o Vitoria (aunque ya venden lo mismo en todos lados). Pero, donde se ha peregrinado de siempre, es al otro lado de la frontera. Primero a ver tetas, después a por vaqueros de marca y chocolates y ahora ya, por puro vicio consumista. Mi familia tiene su segunda residencia en Hendaia y siempre que voy de visita acabo en algún supermercado comprando diosabequé que todavía no tengo. Admito que me provoca una fascinación que no soy capaz de controlar y acabo con un motón de productos que no conozco y con la satisfacción de haber descubierto la cuadratura del circulo. Aquí va una lista ilustrada de la última compra:
- Sal de Guérande con algas. Para ir completando esa colección de sales que ya no me dará tiempo de consumir en vida. Una sal divertida, con un profundo sabor marino, recomendada para sopas y mariscos.

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Pates de frutas. Son algo así como el dulce de membrillo pero de pera, albaricoque, frambuesa, cereza y mora. Durante las navidades había cantidades industriales en todos los súper, imagino que será un dulce típico de las fiestas.
Aquí tenéis la receta para hacerlo en casa.


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Salsifis. Los probé recientemente en el
Restaurante Abac, de Xavier Pellicer y al verlos en la estantería, les dije “nenes, conmigo a casa!”. Todavía no los he probado y no sé como voy a cocinarlos. 
- Pringles Gourmet sabor gamba-tigre al toque de ajo. Bueno, vale, de acuerdo…

- Aceite de sésamo y Aceite de cacahuete de Las Landas. Aquí me la metieron doblada, los aceites estaban rancios. Si pasa por aquí algún especialista del tema, que nos cuente que tipo de envase deberían llevar estos aceites para que lleguen al consumidor en perfecto estado.

- Piña deshidratada y azucarada. Tipo a las frutas de Aragón pero algo menos empalagosas. Las usé para hacer un bizcocho de chocolate, que misteriosamente sabia a ron…

- Vinagre balsámico rosado. Este lo compré en un Lild francés, donde tienen además del balsámico negro y blanco, este otro rosado que viene a terminar la trilogía de la trola que supone la comercialización de estos vinagres. Totalmente prescindible.

- Fondants de chocolate con crema inglesa. Para ser un postre industrial no estaba nada mal y la presentación está muy cuidada.


- Sirope de caramelo y Sirope de regaliz con limón. Lo más interesante de toda la cesta de la compra. Increíbles para añadir unas gotas a infusiones, a la leche calentita, además del uso habitual como refresco. Aunque mucho más fascinante es su uso para la elaboración de gelatinas. No lo encontré pero hay un sirope de violetas y de regaliz existen variantes con menta y cola.
