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lunes, noviembre 05, 2007

Galletas saladas de queso de cabra

Los blogs de Sigrid Verbert están llenos de bellas tentaciones culinarias. Me gustan sus recetas y me fascinan sus fotografías. Sigrid escribe Le chou de Bruxelles, en francés y Il cavoletto di Bruxelles, en italiano y ya ha publicado dos libros de recetas. Esta receta de galletas, es de su blog y ella a su vez, se ha inspirado en otro blog, el de Clea, de donde he retomado algunas de las ideas originales, como poner aceite de oliva en vez de mantequilla. También he introducido mis propios cambios, como añadir nueces y cambiar el tomillo por el romero.
Como me fascina esta sal negra, me excedí con la cantidad y las galletas quedaron un poco saladas, así que tened ojo y no le pongáis tanta. Si no tenéis sal negra y os apetece poner una vistosa, podéis haceros una sal de vino, que tiene un atractivo color magenta. Otra alternativa, que tiene el mismo efecto cromático que esta receta, sería con sésamo negro.

La presentación de las galletas esta inspirada en un juego de mesa, el
jenga. Me parecía divertido servir un aperitivo para invitados que a la vez se prestase para competir por ver quien tira la torre de galletas.

Galletas saladas de queso de cabra

Ingredientes


100 gr. de queso de cabra
100 gr. de harina
1 yema de huevo
40 gr. de aceite de oliva virgen
40 gr. de nueces picadas
1 cda. de romero seco
Sal negra de Hawai




Elaboración


Triturar con ayuda de un tenedor el queso y añadir la yema de huevo, el aceite, las nueces y el romero. Remover bien, hasta conseguir una crema homogénea. Una vez ligados los ingredientes, se incorpora la harina y se amasa el conjunto hasta que tenga una textura similar a la pasta quebrada, añadiendo si es preciso más harina. Dejar reposar en el frigorífico, mínimo durante una hora.


Con la ayuda de un rodillo damos forma a la masa, para que tenga medio centímetro de altura. Espolvorear la sal negra de Hawai y presionar ligeramente con el rodillo, después cortar rectángulos de 8 cm. de largo por 2 cm. de ancho. Los colocamos sobre una superficie antiadherente (en este caso una lámina de teflón) y los introducimos al horno durante 15 o 20 min a 180 º, hasta que estén ligeramente dorados.

martes, septiembre 04, 2007

Gourmandmoneces: Flor de sal con wasabi

¡Decidido!, no voy a dejarme llevar otra vez por el impulso. Y es que, cada vez que veo un producto ligeramente fuera de lo corriente y con una buena presentación, pierdo el culo para comprarlo. Pero una de mis últimas adquisiciones, me ha llevado a declararme en rebeldía y a analizar lo estúpido que es muchas veces todo lo que rodea al mundo gourmet. Un mercado que hasta no hace mucho era limitado y honesto, se ha metido a cuña en nuestro día a día, haciendo que cualquier producto se pueda declarar delicatessen, para que nosotros nos creamos que somos el paradigma del buen paladar.
Y es que no tienen más que ponernos una etiqueta o cartel con la palabra “gourmet” y vamos como moscas a la mierda. Algunas veces, son productos de calidad que realmente merece la pena probar y reiterar. Otras muchas, no es más que la erección del dedo corazón de un empresario sin escrúpulos, que ha descubierto cuan cretinos somos los que vamos de enterados del tema y sobre todo, como nos gusta dejarnos la pasta tontamente. A este cabreo he llegado después de comprarme la trigésimo novena sal de mi colección. Si lo sé, este es otro tema que hará que acabe en el diván de un psiquiatra, para analizar el síndrome de Diógenes al que he llegado en mi cocina.
Flor de sal con wasabi es la madre de este cordero. Fue verla (en la zona gourmet de Alcampo, hipermercado selecto y exclusivo donde los haya) y quede fascinada por su color verde. ¡Oh! ¡Una sal de mi color favorito! ¿Qué puede haber más ideal en esta vida que una sal de color verde rana? Pues nada, me la llevo a casa y hago la cata. Sí, yo que sé que una sal, es básicamente sal, pero esperas que, si la acompaña otro ingrediente, este haga de alguna manera acto de presencia. Se trata de un producto de tacto húmedo que sala como lo haría cualquier sal vulgar y que esta a años luz de tener cualquier toque del picante wasabi. Mirando los ingredientes nos dicen que el wasabi es sólo un 8% del producto (y algo menos también, opino yo) y el tercer ingrediente es clorofila, que es lo que le confiere ese atractivo color verde. El gran debate, ¿ética o estética? Según el fabricante, la sal está: “Especialmente deliciosa con platos inspirados en la cocina japonesa, como la sopa de fideos, pescado o ensaladas”. Impresionante consejo.

A partir de ahora reflexionaré más a la hora de comprar cualquier producto sofisticado y/o exclusivo. Va a ser una lucha difícil, pero si veo que no lo consigo, tendré que pedir a seguridad de las tiendas gourmet, que me prohíban el paso, tal y como hacen los ludópatas en los casinos.
Flor de sal con wasabi de Toque Especial

miércoles, junio 06, 2007

CSI New York

Esta es la historia de dos presuntos terroristas que intentaron sacar un bote sospecho del país de la democracia y la libertad.

Hace un par de meses tuve el enorme placer de conocer en persona a Doña Col y a Tacoman, su hoy flamante esposo. Hicieron un viaje relámpago a Pamplona y aprovechamos para conocernos e irnos de pintxos. La verdad es que fue una velada excepcional, nos fuimos al Bar Gaucho, donde ya he dicho varias veces que están los mejores pintxos de la ciudad y entre vinos y tapas, hablamos durante horas sin callar un solo momento. Vaya un par de cotorras tropicales que estamos hechas Patricia y yo, Sergio tenía que meterse a cuña o al pobre no lo dejábamos hablar. Lástima que no tengamos testimonio gráfico del encuentro.

Esta pareja pasó hace poco por la vicaria y de viaje de novios se fueron a Nueva Cork. Doña Col ya nos contó en su blog como fue toda la experiencia, para que tuviéramos bien de envidia (de la buena, claro). El caso es que tuvieron el detallazo de acordarse de mí en una de sus jornadas de shopping y me compraron un precioso bote de sal con pétalos de rosa de la Toscana y pimienta.

El problema vino al salir del país, cuando la policía encontró el bote de sal en el bolso de mano de Patricia. Sospechoso a más no poder, claro. Estos americanos que saben lo suyo de ciencia y tecnología, hicieron un análisis del contenido del bote para aprobar que pasase la aduana. Me los imaginos con sus probetas, microscopios y decantadores, intentado descartar que no se trataba de un bote de cocaína. Al final el equipo del CSI Policía Fronteriza, autorizó la salida del país de tan peligroso producto.

Patricia, Sergio, una vez más muchísimas gracias por el detalle y por haberos acordado de mí en la capital del mundo. Espero poder invitaros pronto a comer pinchon o foie, culminado con esa sal. Un besazo ;)

viernes, abril 20, 2007

Experimento: Sal de vino

Hace no mucho publicaba una entrada sobre una sal desconocida para mí, sorprendente por su composición y seductora por su color, la sal de vino. El hecho de descubrirla ya me puso los dientes largos y busqué la forma de poder adquirirla (¡pero sino me entra nada más en la cocina!), pero no encontré una forma fácil de comprarla, así claudiqué momentáneamente a la idea. No habían pasado un par de días desde el descubrimiento, estaba yo planchando o haciendo alguna tarea de esas que requieren encefalograma plano, cuando una gran idea trepó hasta mi cerebro. ¿Y porque no hago mi propia sal de vino?

La forma de hacerlo parecía bastante clara; sal, vino y tiempo para que el vino se evaporase, dejando su esencia sanguínea en la sal. Pues dicho y hecho. Aprovechando que todavía hacía frió y estaba usando la calefacción, coloqué la mezcla de sal y vino sobre el radiador. La proporción fue a ojímetro. Que el vino cubriese ligeramente la sal y ya está.

El producto final es una sal con aroma potente a vino, que no llega a ser muy definido en boca, ya que la sal barre cualquier aroma previo. Queda por analizar como sería esa sal, sometida nuevamente al proceso de bañarla en vino y dejar evaporar, una o varias veces, hasta conseguir un color rojo muy intenso y una fragancia mucho más definida. Una segunda fase del experimento, emulando el producto original, pasaría por añadir especias. Las más oportunas me parecen el romero y el tomillo, pero tengo en mente elaborar la “Sal de Tinto de Verano”, añadiendo ralladura de lima y/o limón a la mezcla a evaporar.
Ingredientes
Sal marina
Vino tinto
Ambiente calido y seco
Elaboración
1º Paso: Colocar en un bol la sal marina y cubrirlo de vino tinto. Dejar evaporar los días que sea necesario. Mientras ir removiendo la mezcla, con el objetivo que la mezcla sea lo más homogénea posible.
Sal de vino: proceso de evaporación
2º Paso: Cuando haya desaparecido toda la humedad por completo, entonces es cuando podemos retirar la sal del bol, descompactándola y dándole soltura a los granos de sal.
Sal de vino: una vez que el vino se ha evaporado del todo
Este es el aspecto de la sal. Estéticamente es una sal cautivadora que engaña a la mente, induciendo a pensar que se trata de algo dulce.
Sal de vino: estado final, con un color precioso

jueves, marzo 22, 2007

Sal de vino

Cuando ya había decidido no comprar más sales, primero porque en ya no hay sitio en mi cocina siendo enorme, y porque prácticamente tengo todas las que hay en el mercado, va y descubro unas nuevas sales. Yo, que soy una consumista de mente débil, ya estoy buscando como conseguir por lo menos una de estas cuatro sales aromatizadas al vino de Burdeos. Elaboradas con sal de los pantanos salinos de la Isla de Ré, vinos seleccionados, especias y aromas naturales, mediante un procedimiento, que Pascal Delbeck guarda en secreto. La historia de esta sal, dormía en la memoria de la abuela de Pascal que recordó haber utilizado una sal, que fruto de la casualidad, se había empapado del vino escapado de un tonel volcado en la bodega de un barco. La sal absorbió el vino, tomando un interesante color, además de un agradable aroma. Al no poder hacer negocio con ella, se la regalaron a una ingeniosa mujer que le añadió especias y comenzó a usar esta divertida sal de color asombroso en la elaboración de sus platos. Con esa idea en la mente Pascal comenzó el proceso de investigación para aportar el fruto de diversas cepas a los cristales de vino, que más tarde dio lugar a la comercialización de cuatro tipos de sal de vino diferentes:

Sal de Château, de gran complejidad aromática esta pensada para pescados, carnes y verduras

Sal de Merlot, con sabores suaves y aromas dulces, marida especialmente bien con foie, magret y buey.

Sal de Cabernet, revive el aroma de las hierbas aromáticas, siendo la combinación perfecta para crustáceos, pescados blancos, salmón y carnes blancas.

Sal de Syrah, exótica y especiada, esta pensada para iluminar los platos de cordero, carnes a la parrilla y ensaladas.

Más información

lunes, enero 15, 2007

Compras galas

En mi ciudad siempre hemos sido un poco nómadas para eso de las compras. Hay mucha costumbre de ir a comprar trapos a Donosti o Vitoria (aunque ya venden lo mismo en todos lados). Pero, donde se ha peregrinado de siempre, es al otro lado de la frontera. Primero a ver tetas, después a por vaqueros de marca y chocolates y ahora ya, por puro vicio consumista. Mi familia tiene su segunda residencia en Hendaia y siempre que voy de visita acabo en algún supermercado comprando diosabequé que todavía no tengo. Admito que me provoca una fascinación que no soy capaz de controlar y acabo con un motón de productos que no conozco y con la satisfacción de haber descubierto la cuadratura del circulo. Aquí va una lista ilustrada de la última compra:

-
Sal de Guérande con algas. Para ir completando esa colección de sales que ya no me dará tiempo de consumir en vida. Una sal divertida, con un profundo sabor marino, recomendada para sopas y mariscos.

- Pates de frutas. Son algo así como el dulce de membrillo pero de pera, albaricoque, frambuesa, cereza y mora. Durante las navidades había cantidades industriales en todos los súper, imagino que será un dulce típico de las fiestas. Aquí tenéis la receta para hacerlo en casa.

- Salsifis. Los probé recientemente en el Restaurante Abac, de Xavier Pellicer y al verlos en la estantería, les dije “nenes, conmigo a casa!”. Todavía no los he probado y no sé como voy a cocinarlos.

- Pringles Gourmet sabor gamba-tigre al toque de ajo. Bueno, vale, de acuerdo…

- Aceite de sésamo y Aceite de cacahuete de Las Landas. Aquí me la metieron doblada, los aceites estaban rancios. Si pasa por aquí algún especialista del tema, que nos cuente que tipo de envase deberían llevar estos aceites para que lleguen al consumidor en perfecto estado.

- Piña deshidratada y azucarada. Tipo a las frutas de Aragón pero algo menos empalagosas. Las usé para hacer un bizcocho de chocolate, que misteriosamente sabia a ron…

- Vinagre balsámico rosado. Este lo compré en un Lild francés, donde tienen además del balsámico negro y blanco, este otro rosado que viene a terminar la trilogía de la trola que supone la comercialización de estos vinagres. Totalmente prescindible.

- Fondants de chocolate con crema inglesa. Para ser un postre industrial no estaba nada mal y la presentación está muy cuidada.

- Sirope de caramelo y Sirope de regaliz con limón. Lo más interesante de toda la cesta de la compra. Increíbles para añadir unas gotas a infusiones, a la leche calentita, además del uso habitual como refresco. Aunque mucho más fascinante es su uso para la elaboración de gelatinas. No lo encontré pero hay un sirope de violetas y de regaliz existen variantes con menta y cola.

martes, noviembre 21, 2006

Y de regalo un moderno salero...

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En una de mis escasas visitas a uno de los Hipercor que hay en mi ciudad, encontré un producto para marinar salmón, dándole de paso un toque ahumado. Se trata de un kit de la marca Sal Picó (http://www.salpico.com/) y en su interior se podía encontrar una bolsa con sal marina y sal ahumada, mezcladas en armoniosa proporción (¿?). La verdad es que, en casa ya tenia sal común y sal ahumada como para hacer yo misma la mezcla, pero al mirar el envase, una de las etiquetas me cautivo y me lo compre sin dudar. El kit de sales venia con "un moderno salero" en su interior. ¡WOW!
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Pues nada, el paquete de sal para salmón ahumado se vino conmigo a casa y en cuanto llegue, abrí el paquete dispuesta a averiguar cómo de moderno era el salero que tenían la atención de regalarme. Imaginaros que cara de prima se me quedo al ver la mierda de salero de plástico que encontré en el interior. Creo que, en un momento dado sería denunciable por publicidad engañosa, porque llamarle moderno a un birrioso salero de plástico me parece mucho mentir. Además, mariné un salmón con esa mezcla y confirmé lo que ya sabía. Que por muy "armoniosa" que sea la mezcla, la sal prácticamente no transmite el toque ahumado al pescado. Un producto poco practico y encima con un regalo de una mediocridad que da miedo.

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lunes, julio 24, 2006

Sal de gusano

Me he estado diez días de vacaciones en Barcelona (por eso el blog esta un poco descuidado) y en el paso obligado que hago siempre por el mercado de La Boquería, compré una sal nueva para mi colección. Aunque ya tengo sal para tres o cuatro reencarnaciones, no puedo evitar comprar cualquier sal que no tenga. Y esta sal ha superado con mucho el exotismo de todas la que tengo. Primero probé los gusanos a secas y me gustaron. La sal no es más que polvo de gusano con sal fina de mesa y chile. Veremos que pasa el día que la saque a mis invitados.

Podéis encontrar la sal y otro tipo de bichos en :
Petras